El problema de acercarte a una obra de la que esperas mucho por las críticas y reseñas leídas es que luego el hype no se suele corresponder con lo que te llega a las manos. Black Hammer, de Lemire, Ormston y Stewart, llegaba arrasando con todo: tres tomos de la serie principal, spin-offs con críticas apabullantes y un universo completamente creado desde cero que prometía ser interesante. Y vaya si lo es.⠀

Lemire nos cuenta en el epílogo del tomo que la historia de Black Hammer empezó prácticamente en los inicios de su carrera como guionista, y se nota. El universo y los personajes destilan amor al género superhéroico por los cuatro costados, tanto con el uso de referencias claras como con esos pequeños guiños sutiles. ⠀

El misterio y la intriga con la que Lemire nos lleva de la mano desarrolla una historia envolvente, y las escenas de flashbacks, más que tratando de aclarar cosas, nos adentran todavía más en la trama. Especialmente interesantes la vuelta de tuerca que tiene Gail, y las idas de olla de Col. Weird (y su explicación).

El apartado gráfico combina diferentes estilos de dibujos bajo un mismo patrón para diferenciarnos la época superheróica en la que nos encontramos, lo que aporta un matiz más a este mega constructo que en un principio parece algo improvisado, pero del que descubres una auténtica trama planificada. Recuerda al Hellboy de Mignola.⠀

Casi agradezco haber tardado tanto en decidirme por Black Hammer y su universo: ahora tengo otros cinco tomos para descubrir. Cartoné, 184 páginas, epílogo de Lemire y fichas de personajes, bocetos y demás, 19€.

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Black Hammer #1: Orígenes secretos

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