Nos dejó con la boca abierta con su The Black Holes, y ante la falta de más material suyo no tuvimos otro remedio que echar un paso hacia atrás y recuperar su obra anterior, La reina orquídea, para corroborar lo que ya sabíamos: que es uno de los nuevos grandes talentos del panorama del cómic español. Hoy, hablamos de cómics con Borja González.

Borja González 'The Black Holes'

Antes de empezar gustaría saber un poco más sobre ti. ¿Qué te llevó a introducirte en el mundo del cómic?

Los cómics siempre han rondado por mi casa. A mi padre le gustaban y los he tenido cerca desde niño. Por otra parte, y aunque siempre me gustó dibujar, me interesaba más el cine o la literatura. Pero al final lo que yo quería era contar historias,  y la “facilidad” de crear una desde la tranquilidad de tu estudio, con un puñado de hojas de papel y un lápiz, me llevó a intentarlo.

Empezaste publicando en fanzines con historias muy cortas (de 4 o 5 páginas) y ahora con The Black Holes te plantas en 120. ¿Cómo se produjo este cambio? Qué crees que es más complicado, ¿contar una historia en más o en menos páginas?

Creo que lo normal es empezar así, con pocas páginas. Antes de The Black Holes hice La Reina Orquídea, que eran 70 páginas. Y antes de eso, un par de cómics de entre 40 y 50. Comenzar con una historia muy larga es un error si no dominas tus herramientas.

Dicho esto, las historias cortas me parecen mucho más complejas de realizar. Necesitas recortar cosas muy concretas y enfatizar lo importante para que el resultado sea perfecto. Ahí tienes a Sammy Harkham, un genio capaz de dejarte un poso tremendo en apenas 10 páginas. Ese ejercicio de síntesis me parece muy complicado.

Borja González 'Fantasmas'
Una página de Borja González dentro del libro colectivo ‘Fantasmas’

 

Como ya sabes hay mucha gente ahí fuera, guionistas e ilustradores, a los que les gustaría publicar un cómic por primera vez. ¿Qué consejo les darías?

El mejor consejo que se me ocurre es tan obvio como difícil de llevar a cabo: aguantar,  trabajar y leer. La suerte es un factor que solo te llega (o no) si aplicas lo anterior.

Mientras en tus primeras obras destacaba el uso de splash pages, páginas ocupadas por una única viñeta, en ‘The Black Holes’ encontramos algo más fragmentado. ¿Qué tipo de narración prefieres?

Depende de la historia que quieras contar, claro, pero sobre todo depende del ritmo que quieras imprimir al cómic. En La Reina Orquídea quería reflejar cierta pausa y contemplación. Como una pintura o una ilustración con un ligero movimiento. En The Black Holes, el diálogo y las relaciones entre personajes son más complejos, así que decidí dejar esas páginas con una única viñeta para enfatizar momentos concretos. Creo que resumen bien el estado anímico de los personajes, y quería que los lectores recordaran esas imágenes.

'The Black Holes'
Fragmento de una página de ‘The Black Holes’

 

También sueles utilizar mucho el espacio como marco de la acción y casi todos tus planos son generales. ¿No resulta más complicado contar una historia desde lejos?

Es más complicado, sí. Después de todo estás prescindiendo de muchas herramientas básicas de la narración visual. Pero también  genera un ritmo muy particular y entiendes a los personajes por su relación con todo lo que les rodea. El The Black Holes, las protagonistas están definidas por sus diálogos y gestos, pero sobre todo por su entorno. No puedes entenderlas sin apreciar el escenario en el que se mueven. Además de eso, creo que es un ejercicio interesante. Te obliga a ser creativo en la composición, el uso del color o el ritmo de los diálogos y escenas.

Respecto al uso del color, llama atención los tonos empleados y el contraste entre los mismos. ¿Esa elección es simplemente estética o tiene algún significado?

Siempre intento justificar la gama cromática de cada libro, pero al final el “significado” de un  color concreto o de una paleta de color concreta es netamente sensorial. En The Black Holes, el pasado se siente más alegre que el futuro, entre otras cosas por el uso del color, más vivo y variado. Pero los colores concretos (rojos, amarillos, azules…) son una elección estética más o menos caprichosa. Además, siempre hay un trabajo de corrección posterior para que la obra en conjunto tenga cierta armonía, así que muchas ideas iniciales se difuminan o directamente se pierden.

Borja González  'La Reina Orquídea'
Página de ‘La Reina Orquídea’

 

Otra cosa que sorprende es que las imágenes son muy pausadas, retratan momentos muy concretos, y sin embargo, el ritmo es rapidísimo.

Esto tiene que ver con lo que comentaba antes sobre el ritmo. En el cómic, cuanta más información contiene una página, más se ralentiza la lectura. De alguna forma detienes el tiempo. Pero los diálogos se alargan mucho en mis cómics. Un pequeño diálogo puede ocupar 4 páginas en The Black Holes, cuando otro autor lo cerraría en una. Así que la lectura es rápida, pero lo que está ocurriendo es muy pausado, muy tranquilo. Me gusta ese contraste. Además, da espacio a los gestos y los silencios. Por ejemplo, si hay una pausa en un diálogo, me gusta remarcarlo con una viñeta concreta. Y si un personaje formula una pregunta, por ejemplo, la acompaño de un gesto o una pose en particular, en lugar de colocar dos o tres bocadillos con diferentes preguntas sobre  un personaje estático para ahorrar viñetas y dibujos. Es una cuestión de ritmo.

Tanto en The Black Holes como en La reina orquídea, los personajes que aparecen son mujeres. ¿Buscas con ello dar una mayor visibilidad a la figura femenina en el mundo del cómic?

No, no en particular, pero no me importa que se vea así. Sencillamente me siento más libre hablando a través de ellas. Es un ejercicio de proyección. Así que si alguna mujer se siente identificada con cualquiera de los personajes, significa que no somos muy diferentes, que compartimos las mismas emociones. Y eso es bonito, creo.

'The Black Holes'
Fragmento de ‘The Black Holes’

 

¿Cómo se consigue que los personajes sean capaces de transmitir emociones sin expresiones faciales?

¡Pues no lo sé! Intento darle mucho peso a la expresión corporal, a los gestos. Pero también ayuda lo que comentaba antes sobre el ritmo, la atmósfera… En realidad los personajes no son muy diferentes entre sí, funcionan en grupo. Y no es que sepas mucho sobre ninguna de las chicas. Así que creo que, tal vez, muchas de esas emociones las proyecta el propio lector.

Otra de las cuestiones con las que más me he rebanado los sesos escribiendo las reseñas era definir el género al que pertenecían. Al final me he decantado por la fantasía, aunque tampoco lo tendría muy claro. ¿Cómo lo definirías tú?

Es fantasía, sí. O al menos así lo veo yo también. Lo que ocurre es que las tramas no tienen el suficiente peso como para apreciarlo claramente. Puedes ver a una serie de personas paseando sus problemas por las viñetas, pero al final, nada de lo que está pasando podría ser real. Para entenderlo mejor: cuando escribo una historia, parto de la base de que no es real. Tal vez un sueño o un montón de sueños solapándose. En The Black Holes, por ejemplo, tenemos a una chica en 1856 soñando todo lo que vemos en 2016, y viceversa. No tiene lógica, y no necesita tenerla.

Borja González 'The Black Holes'
Página de ‘The Black Holes’

 

¿Tienes alguna idea sobre cuál será tu próximo proyecto?

¡Estoy en ello! Si te gustó The Black Holes, diría que te interesará el siguiente. Es una secuela, aunque la historia y los personajes sean más o menos nuevos. Si me sigues en twitter, podrás ver algunas viñetas en proceso.

¿Cuáles son tus principales referentes?

Mis principales referentes en el cómic, ahora mismo, son gente como Sammy Harkham y Olivier Schrauwen. Cada uno por razones bien distintas.

El último cómic que te has leído y te ha gustado.

Justo ahora estoy leyendo de nuevo el primer tomo de Mirror, de Emma Ríos y Huei Lim, para tirarme al segundo (y último) de cabeza. Es una obra bellísima que recomiendo a todo el mundo.

Borja González Mirror

¡Y hasta aquí la entrevista a Borja González! La verdad es que ha sido muy amable y ha respondido a cada una de nuestras preguntas sin rechistar, se merece el cielo. ¡Muchas gracias!

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Borja González – Entrevista

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