Carlos Giménez

Carlos Giménez, uno de los autores españoles más notables de la historia del cómic, nace el 6 de marzo de 1941 en Madrid, y cinco años después, cuando no ha ni cumplido los seis años, ingresa junto a su hermano Antonio en uno de los centros de acogida de la institución falangista Auxilio Social debido a la muerte de su padre y la mala salud de su madre.

Tras ocho años de penurias, en 1956, logra salir del Auxilio Social y empieza a formarse como dibujante y guionista de historietas. Tras trabajar para varias agencias y realizar algunos trabajos propios, en 1977 inicia su vertiente autobiográfica con la serie Paracuellos.

La producción se realiza a lo largo de dos etapas claramente diferenciadas: una que va desde finales de la década de los setenta hasta comienzos de los ochenta con dos álbumes; y otra que comienza a finales de los noventa y que abarca cuatro álbumes que concluyen la serie. Finalmente, en 2007 se publica Todo Paracuellos, un volumen integral de más de seiscientas páginas que recoge los seis álbumes anteriores de la mano de Random House Mondadori, en su sello Debolsillo.

Portada del cómic Todo Paracuellos, de Carlos Giménez

Todo Paracuellos

Con la misma, Carlos Giménez tiene la intención de dejar un testimonio fidedigno sobre el funcionamiento de los Hogares de Auxilio Social durante los años más represivos del régimen franquista. Para ello, divide su obra en varios capítulos en los que relata tanto experiencias propias, como experiencias de otros niños que compartieron con él un largo periodo de infortunios, castigos, maltratos, palizas y hambre. El autor consigue así que el cómic autobiográfico sea también un instrumento de recuperación de la memoria histórica: “una memoria que fue sojuzgada, amordazada, expoliada, falseada y humillada a lo largo de casi cuarenta años”.

Así, a lo largo de la obra somos testigos de las terribles condiciones en las que debieron de vivir esos niños y de historias como la de Adolfo, que por ser el niño más alto del Hogar debe ir descalzo; la de Elías y Moratalla, que por ser huérfanos celebran la Nochebuena con pan duro, higos y figuras de mazapán; la de “Cagapoco”, que del miedo que tiene al Hogar sufre estreñimiento y fuertes dolores de barriga; o la de “Hormiga”, cuyo padre le abandona en el hogar para rehacer de nuevo su vida. Observamos así, que el tema principal de la obra es la miseria de una época que se caracterizó por el hambre y la violencia.

Viñetas Todo Paracuellos, de Carlos Giménez

Estructura

Respecto a su estructura, Todo Paracuellos se divide en 6 capítulos cada uno de los cuales corresponde a un álbum de la serie. La distribución de las viñetas en esta edición convierte cada página del álbum inicial (compuesta de cuatro filas de viñetas de igual tamaño) en dos páginas de la de bolsillo (compuestas esta vez por dos filas de viñetas únicamente).

Así, el primer álbum dividido en 18 historietas de 4 páginas cada una, consta de 68 páginas; el segundo, dividido en 11 historietas de 6-24 páginas cada una, consta de 84 páginas; el tercero, dividido en 8 historietas de 12 páginas cada una, consta de 84 páginas; el cuarto, dividido en 6 historietas de 16 páginas cada una, consta de 80 páginas; el quinto, dividido en 6 historietas de 14-16 páginas cada una, consta de 74 páginas; y por último, el sexto, dividido en 7 historietas de 14-16 páginas cada una, consta de 88.

Además, podemos observar cómo la obra de Carlos Giménez va evolucionando desde el primer álbum, cuyas historias son independientes y cortas, hasta el último, en el que las historias están cada vez más conectadas y tienen una extensión mayor.

Estilo de Carlos Giménez

Para plasmarlas en papel, Giménez utiliza en todas ellas un estilo muy personal caracterizado por un trazo rápido y basto en blanco y negro. Los personajes y fondos son muy simples y similares, y sus dibujos no parecen el resultado de un gran esfuerzo, sino más bien de la necesidad de plasmar una época grotesca, sucia y deforme, caracterizada por la escasez y la miseria. El objetivo de Giménez es que todo gire alrededor de la historia.

Por su lado, los diálogos entre los personajes se materializan gracias a los bocadillos que van cambiando en función de las emociones de los personajes. Así, en una conversación relajada podremos observar los bocadillos tradicionales; en una discusión, riña o conversación a gritos podremos observar bocadillos con forma de estrella; y en una conversación entre lágrimas, los bocadillos llorarán junto al personaje. Además, en los mismos, Giménez opta por variar el tipo de letra según lo dicho. De este modo, podemos encontrar en negrita el nombre o apodo de los niños y profesores del hogar, o las frases y muletillas más características de los personajes.

Viñetas Todo Paracuellos, de Carlos Giménez

Opinión

Dura, tierna y divertida a la vez, esta obra recoge un valioso testimonio de la posguerra española y de la sociedad, ideología e instituciones de la época. Sus historias: realistas, crueles, pero también entrañables, te harán empatizar con cada uno de sus personajes y te dejarán un nudo en el estómago. Muy recomendable por el hecho de recoger una época tan turbia como la posguerra, y por la capacidad de Carlos Giménez de introducirnos junto a él y el resto de los personajes en un mundo en el que por suerte a la mayoría de nosotros no nos ha tocado vivir. Si quieres leer un cómic con el que no solo distraerte sino también aprender, Todo Paracuellos es el indicado.

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Todo Paracuellos – 80 años de posguerra

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