Esta obra llegó a mi hace dos cumpleaños, no la conocía, pero un muy buen amigo, el que además se encarga de que esta página web funcione a las mil maravillas, me lo recomendó, es más, me regaló el número uno de Chew e hizo que me enganchara a esta fresca historia de una editorial que pocas veces tropieza, Image Comics.

He tardado dos años en poder hacerme con toda la colección, un total de 12 números, de los que puedo decir que es la obra más divertida que ha pasado por mis manos, y no se queda solo ahí, sino que por guión, desarrollo de personajes y desenlace, es un cómic digno de mención.

Empecé a reseñar ya hace dos años, tomo a tomo, pero ante la imposibilidad de poderos traer reseñas de forma más asidua, decidí terminar la colección y traeros la reseña completa, pero aquí os dejo links de las otras por si le queréis echar un vistazo – Chew 1, Chew 2, Chew 3, Chew 4 y Chew 5.

La historía de Chew nos presenta una realidad distópica, donde toda la sociedad vive con la prohibición del consumo de pollo. Nuestro protagonista Tony Chu, es un poli destinado en la FDA (Organización de Drogas y Alimentos), unidad que se dedica a que la prohibición gubernamental de comer pollo se cumpla…pero Tony Chu no es un policía cualquiera.

Chu, es Cibópata, eso significa que recibe impresiones psíquicas de todo lo que come, ya sea una manzana o un filete de ternera. En el caso de la manzana podrá saber como se cultivo, con qué fertilizantes y cuando se recolectó…en el caso de la ternera, puede saber exactamente como murió la vaca y sentirlo en primera persona.

Imaginaos lo que sufre con cada bocado de comida, menos, eso sí, con la remolacha, el único alimento que cuando lo ingiere no recibe ningún tipo de impresión psíquica, así que ya os podéis hacer una idea de cómo tiene la nevera… Con esta premisa empieza Chew, obra que tratamos hoy y que a lo largo de 60 números se desarrolla de manera magistral por John Layman y Rob Guillory.

A lo largo de los diferentes números, veremos el desarrollo de Tony Chu, pero ya no solo de él, sino de su compañero de trabajo John Colby, el jefe que tanto le odia Mike Applebee, Mason Savoy, otro poli que tendrá mucho que ver en el desarrollo de la obra, esa maldita prohibición de comer pollo, su propia hermana, la cual tendrá un papel muy importante en la trama principal…y un largo etc.

Pronto descubriremos que hay gente con otros poderes, tan interesantes, extraños, inútiles o divertidos como el que posee nuestro amigo Tony. Algunos poderes tendrán cierta importancia en la obra, mientras que otros únicamente pasaran de puntillas, pero la mayoría de ellos os sacarán una sonrisa o directamente os echareis a reir. 

Por nombrar algunos…

Xocoesculpor, el poder de esculpir cualquier tipo de arma con chocolate, con tal precisión que se convierten en reales.

Vorósofo, el poder que te convierte en una persona extremadamente inteligente mientras estas comiendo.

Saboescribana, el poder de escribir sobre un alimento con tal exactitud que permite al lector  obtener la sensación de estar comiéndolo.

Y así podríamos seguir hasta que se me acabara la tinta del ordenador (qué barbaridad si llegara a ocurrir eso), así que se convierte en parte esencial de la obra.

En cuanto al guión, del cual se encarga John Layman, se pueden diferenciar dos puntos, uno de ellos es como si de una serie policíaca se tratara, ya que hay un enemigo principal que se investiga poco a poco y por otro lado está la extraña prohibición del pollo, que nadie sabe el porqué se implantó y que perdurará hasta casi la última página del último número.

Mención especial hay que hacerle a POYO, personaje que aparece en números tempraneros y que consigue un peso importante, aunque sea solo para divertir al lector, con historias paralelas sin nada que ver con la trama principal, extremadamente irónicas, muy divertidas y especialmente agresivas y sangrientas y  (el mismísimo Garth Ennis se sentiría orgulloso de POYO).

Tal fue el éxito de este personaje, que los autores publicaron algunas historias sueltas, donde POYO es el único protagonista y que Planeta Comics se ha portado y nos recopila en diferentes tomos a lo largo de la obra.

En cuanto al guión en general, John Layman, nos ofrece historias sencillas entrelazadas con una trama principal, donde se aprecian dos partes bien diferenciadas. 

Hasta casi la mitad de la obra, se trata de un cómic donde el humor está en casi cada página, pero la cosa se pone más seria cuando algo le ocurre a la hermana de Tony.

Y aunque en esta segunda parte de la obra tiene mucha más carga emocional para los personajes principales y por tanto para el lector, nunca deja de lado el sentido del humor y el tono irónico.

El dibujo de Guillory es caricaturesco y muy exagerado, lo que casi parece que Chew haya sido ideada para él y para su estilo de dibujo en particular.

Toni con Napoleon Bonaparte, viviendo en el cielo, sentados en una nube mientras Napoleon mea con intención de que le caiga a un ciudadano de la tierra.

Un punto a destacar en cuanto al dibujo, es el desarrollo de los personajes, donde en el número uno podemos ver a un joven Tony Chu (casi recién salido de la academia de Policía) y poco a poco, número tras número se aprecia claramente una evolución en sus rasgos físicos. 

Ya no solo en el protagonista, sino en todos los personajes, ya que van apareciendo en diversas ocasiones a lo largo de la historia y Rob Guillory sabe marcar ese paso de los años a la perfección y que hace que no te des apenas cuenta si no haces una relectura de la obra. De hecho ha sido una de las cosas que más me ha sorprendido y que pocas veces he podido ver de manera tan clara y con tanto esmero en un cómic.

Otro aspecto interesante de Chew es la cantidad ingente de comentarios graciosos en forma de carteles en tiendas, cuadros, toldos, libros y un largo etcetera que veremos dibujado y que os recomiendo que os pareis a leer porque es altamente recomendable.

Para ya ir cerrando y como conclusión (¡menuda chapa os he dado!), deciros que esta es una obra fresca y diferente, que poco o nada tiene que ver con historias convencionales, que seguro que os hará reír (algo últimamente muy cotizado) y con la que disfrutareis muchísimo.

CHEW, rústica, 60…y pico númerazos (con nuestro amigo POYO incluido), de John Layman y Rob Guillory, Planeta Comic, de entre 12,95€ y 17,95€ por número…muy muy RECOMENDABLE!!

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Chew

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