La semana pasada estaba hablando con dos amigos sobre series actuales de Image que mereciesen la pena, y lo primero que me salió decir fue Die. Uno de ellos me preguntó de qué va, y tras pensarme un poco qué debería decirle o no sobre el cómic a alguien que aún no lo ha leído, le solté “El Jumanji de la depresión”.

En principio era sólo una broma y lo dije porque ese amigo tiene una fijación curiosa con historias que le dejen anímicamente por los suelos (cerca está de pagarle la universidad a los nietos de Jeff Lemire), pero resulta que me gusta mucho esa frase a la hora de hablar de Die. No es que Kieron Gillen sea nuevo a la hora de escribir historias con momentos duros, y si me decís que no habéis llorado leyendo WickDiv, no se a quien os creéis que estáis engañando, pero en ninguna que yo haya leído el tema principal eran los traumas de absolutamente todos sus personajes. Así que os voy avisando, si no queréis pasarlo como mínimo un poquito regular: no leáis Die, de momento.

Para les que queráis seguir, hablemos de pasarlo regular.

Interior Die 1

Por si alguien quiere saber de qué va ésta movida antes de meterse, un grupo de chavales se reúnen en casa de un amigo para echar una partidita de rol de mesa. Hacerse un mago, tirar bolas de fuego, matar a unos orcos pim pam. Sale regulinchis el asunto este, y acaban metidos en el mundo del juego que su amigo había preparado especialmente para ellos. (¿Veis por qué lo de Jumanji? Si tampoco hay que ser mu’ listo.) Pero este tebeo no nos cuenta la historia de esa primera incursión al mundo de tecno-fantasía gótica depresiva, sino que salta dos años en el futuro, al momento en el que estos chavales salen por fin del juego. Entraron seis. Han salido cinco.

Me gusta mucho, muchísimo que Kieron nos hable de sus personajes años después de haber sufrido eventos traumáticos, y poder ver qué ha sido de sus vidas y cómo han avanzado aún sin haber superado del todo lo que les pasó de nenes. Al igual que me enamora por completo el personaje principal de Die, por movidas que no voy a explicar porque no le quiero chafar a nadie el tema que trata pero ay, qué bien, y aunque con casi cualquier otro autor tendría miedo porque dicho tema es un poco una cuerda floja, voy a confiar en Kieron, y si me pego un leñazo pues me lo pegaré con los dientes. A parte, por supuesto, del diseñaco turboguapens que tiene (como todo el resto de personajes) de la mano de Hans.

Viñetas Die 1

Y ya sé que estoy diciendo sólo cosas estupendas, pero ¡Stephanie Hans! Cuando lo empecé a leer pensé que habría gente a la que podría no entrarle bien el estilo acuareloso (eso no es una palabra, ¿verdad?) de Hans, pero resulta que toda la gente con la que he hablado le turboflipa. Así que no sé, lo mismo soy yo que soy tontísimo o lo mismo es casualidad, pero lo que sí puedo decir es que si os gusta aquí está a tope y sin frenos. Me sabe mal decir tan poco sobre ella, pero es que cuando algo está tan bien (y sin ser yo un letrado en el tema tampoco, no nos vamos a engañar), poco más se puede añadir. ¡Por cierto! En caso de comprar las grapas USA por previews a tu librería local de confianza, (y en caso de que no tengáis una, a título personal siempre voy a recomendar a mi librero, que es mu majo y tiene un perrete que alimentar) en cada número hay una portada variante dibujada por un artista invitade, y telita cómo está el nivel, chiquis. A parte por supuesto de las portadas de rigor de Hans, que siguen siendo todas pa’ enmarcar.

Portada del número 9

Sé que no he dicho nada malo del tebeo, pero es que joder, me ha entrado como agüita fresca en agosto, de esas series que sabes que vas a esperar a acumular unas cuantas grapas porque si te quedas en un cliffhanger te vas a querer arrancar la cara a dentelladas. Recordad peñíscola que el número 1 es gratis de leer (juraría que esto es algo que hace Image con la mayoría de sus series) así que es pa’ que os metan un bocao en la oreja si como mínimo no le echáis un ojo.

Y sé que no he hablado casi nada del rol, que sigue siendo una parte enorme del esqueleto de este tebeo, pero en este primer volumen Kieron parece que tampoco quiere meterse a profundizar en ello más de la cuenta, prefiere centrarse en dejar bien definidos a sus personajes, y la verdad es que me parece estupendo. Ya habrá tiempo en los próximos (espero que muchos) números para que les fans del rol de mesa se deleiten. De hecho puede que esté haciendo un poco de trampas aquí, que ya me haya leído los siguientes números y os pueda confirmar que así es. O no. Quién sabe.

Portada del número 13

Como cosilla extra, Kieron y Stephanie responden a mails de fans al final de cada grapa americana, y hablan de cómo ambos son grandes fans del rol de mesa y eso les ha llevado a sacar esto adelante, de las primeras y mejores experiencias de ambos roleando, etc. Si Panini lo añade en su tomo, echadle un ojo que leer a estos dos hablar de su vida es una cosa muy wholesome. Y hablando de rol… ¡Que Die es un juego! En plan, de verdad. Que existe, que lo podéis jugar gratis en la página oficial, y aunque sigue en beta he estado trasteando y tanto las clases como algunas mecánicas como la paleta emocional tienen muy, muy buena pinta. Sobretodo si sois intensísimos roleando. Además, me compraría un manual de rol con ilustraciones de Stephanie Hans tan fuerte que me haría hasta daño, así que irme sacando esta movida.

¿Ha quedado claro que me gusta un poquito Die? Corred a tirarle dinero a vuestro librero, chavalada.

Panini Cómics, 176 páginas, tapa dura, 19’95€

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Die 1

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