‘Observar los pájaros’. ‘Colchón de flores de cerezo’. ‘Remontar el río’. Estos son algunos de los capítulos que podemos encontrar en Aruku Hito, la obra de Jirô Taniguchi que nos invita a acompañar a un hombre de mediana edad durante sus largos paseos por un barrio japonés. En ella, el autor construye una historia tan mínima que logra dibujar el tiempo  y hacer brotar la poética de la vida cotidiana.

taniguchi-paseo-3

En sus pillow-shots, Yasujiro Ozu acomodaba la historia en el tiempo suspendiendo el relato durante unos segundos: ramas, cables, ropa tendida, una tetera humeante, recortes de cotidianidad elevada. Aruku Hito de Jirô Taniguchi (Ponent Mon) se antoja como un pillow-shot muy extenso, un no-relato, instantes de la vida de un personaje guiados simplemente por la serenidad contemplativa. Los paseos del protagonista –o mejor dicho, del observador– son un paréntesis temporal entre momentos en que, de forma imprevista, la vida y los sentimientos afloran: la aparición súbita de un pájaro, las flores de un cerezo, manos sobre hojas secas. Taniguchi no duda a la hora de dedicar tres páginas enteras, dieciséis viñetas, a la acción de trepar un árbol para rescatar un avión de papel extraviado entre las ramas. La tercera contiene una sola ilustración: un respiro, un clímax meditativo en el que el personaje observa el paisaje sentado sobre el tronco del árbol.

taniguchi-paseo

En sus viñetas, el autor fragmenta el instante en planos casi cinematográficos que consiguen dibujar el tiempo, dilatarlo, para poner en primer plano aquellas imágenes triviales y efímeras que conmueven al protagonista –y al lector– durante su deambular. La forma de Aruku Hito está al servicio de esta misma serenidad, del equilibrio. Taniguchi entrelaza una línea clara muy europea con la trama clásica mangaka y obtiene una ilustración delicada y detallista: diseña viñetas limpias, siempre cuadriláteros de finas líneas negras. Es dentro de esta planificación geométrica que esculpe el ritmo del relato: juega con las líneas verticales y horizontales de las viñetas para focalizar la mirada en un solo detalle –el reflejo de la luz en el agua del río, un pintalabios abandonado– o la totalidad de un paisaje urbano –el patio de un colegio–. El diálogo no abunda; impera el silencio. Y por encima suyo, el sonido ambiente: un riachuelo, pasos sobre hormigón, una garza.

taniguchi-paseo-2

El discurso visual y temporal de Taniguchi destila fascinación por la realidad; la observa minuciosamente y recoge sobre el papel aquellos detalles que normalmente pasan desapercibidos. Acompaña el deambular sereno y contemplativo, intimista y melancólico pero estimulante y lleno de vida, de un hombre que camina. Como la propia narración –si es que existe una narración como tal–, el caminante no se dirige a ningún lugar en particular, sino que se aleja del camino marcado, vagando y dejándose seducir por la realidad.

taniguchi-paseo-4

Al fin y al cabo, la obra de Jirô Taniguchi es la conjugación gráfica del Mono No Aware, la capacidad de conmoverse ante la belleza de algo pequeño, transitorio, efímero: el protagonista de Aruku Hito, transformado en viajero de barrio, deambula y se deja sorprender por la vida.

El CaminateAruku Hito, la obra de Jirô Taniguchi, publicada por Ponent Mon en una edición definitiva, 240 páginas a 24€.

¡Compártelo!
El Caminante – Aruku Hito

Deja una respuesta