Abril de 1938. Un enjambre de niños baja corriendo la larga avenida estadounidense y entran en tropel al quiosco. Acaban de recibir su paga, y se lo van a gastar en un cómic. Cada uno tiene su serie preferida: More Fun Comics, Famous Funnies, Detective Comics…  Y, sin embargo, todos salen de allí con el número 1 de una nueva serie cuyas portadas muestras al que parece ser un súper hombre levantando un coche. Es el nacimiento de Superman. Han llegado los superhéroes.

Las portadas son un elemento indispensable de cualquier producto que pretenda ser comprado. Es lo primero que entra por los ojos, que nos permite prejuzgar si lo que vamos a leer va a ser atractivo o no. Después puede ser que el producto no responda tan bien como pensábamos que lo haría, o que termine superando con creces esa horrible portada que lo acompañaba. Eso ya depende de gustos.

Los cómics también son productos, y por lo tanto, no son una excepción. Las portadas, a parte del nombre de la serie y de los autores que las realizan, son elemento clave para su compra, y las editoriales lo saben. Así pues, las miman y las encargan a autores especializados en su diseño con el objetivo de atraer a la mayor parte del público posible.

En este artículo trataremos de ver la evolución en las portadas de los cómics de superhéroes, desde la sencillez de las primeras, la introducción de diálogos que anticipaban la historia, hasta la llegada del Comics Code Authority y el final de la edad de oro.


LAS PORTADAS DEL NACIMIENTO

Como hablábamos al principio, Action Comics 1 fue el primer cómic de superhéroes, y como no podía ser de otra forma, Superman aparecía en la icónica portada. En ella, se nos muestra al personaje central levantando un coche y estrellándolo contra unas rocas, mientras a su alrededor la gente huye despavorida. No sé muy bien que debió pensar la gente que la vio por primera vez, pero parece más la actitud de un villano que de un salvador.

Llama la atención el colorido traje del personaje; azul, con una S sobre un romboide amarillo en el pecho, calzoncillos por fuera… y la capa roja, ondulante. Probablemente, sea su aspecto el que ayuda a definir que se trata de un personaje bueno, luminoso, y que probablemente los que huyen eran los villanos de la historia. Destaca, además, que la composición carezca de fondo, no solo innecesario para destacar lo indispensable, sino característica común de los cómics de la época.


BATMAN

Detective Comics 27, con fecha de portada de mayo de 1939, sigue un patrón similar. El personaje, de cuerpo entero, agarra por el cuello a un hombre del que se desprende el sombrero, mientras que en primer plano un par de mafiosos le miran asombrados mientras le apuntan con una pistola. De nuevo hay una ausencia de fondos (aunque aquí si dibujaron unas cuantas fachadas y tejados, para dejar claro que Batman opera en las alturas), pero destaca el pequeño cartel colocado a la izquierda de la composición en el que se puede leer: Starring this issue: the amazing and unique adventures of THE BATMAN, una decisión que probablemente la editorial decidiese usar para destacar la aparición del personaje, un nuevo “superhéroe” nacido a raíz del éxito del personaje de Superman.

Algo similar ocurriría unos cuantos números más adelante, en Detective Comics 38 (abril 1940), con la presentación de Robin, donde el personaje parece “romper” la propia portada para presentarse al mundo, como reza el texto justo encima suyo, The sensational caracter find of 1940… ROBIN – The Boy Wonder.


LA LLEGADA DE MARVEL

En octubre de ese mismo año Timely Comics sacaba su propia colección superheroica, Marvel Comics, en la que sería la presentación de personajes como La Antorcha Humana o Namor. La portada seguía con un estilo similar al de los cómics mencionados anteriormente, aunque en esta ocasión sí era necesario un fondo que destacase la figura de La Antorcha Humana, la puerta de una cámara acorazada que fácilmente podía atravesar con su fuego. Sin embargo, de nuevo su actitud (y especialmente su rostro) hacen complicado adivinar que se trata de un personaje heroico en lugar de un villano.

Portadas Marvel Comics


OTROS INICIOS

Otros personajes del medio, como Flash (enero de 1940), recibió no solo portada propia, sino colección (Flash Comics). Sin embargo, Aquaman (More Fun Comics 73, noviembre 1941) se vería eclipsado por las aventuras del Dr. Fate, mientras que Wonder Woman (All Star Comics 8, diciembre 1941) haría lo propio por la nueva historia de la JSA, que había aparecido en invierno de 1940 (All Star Comics 3).

El caso de Shazam resulta curioso; apareció de la mano de Fawcett Comics en febrero de 1940 (Whiz Comics #2) como copia del Superman de DC, lo que posteriormente les llevaría a juicios interminables (e incluso a la pérdida de su propio nombre, Capitán Marvel), por lo que incluso su propia portada resultaba una interpretación de la primera del hombre de acero: el coche lanzado contra una pared, el superhéroe musculoso, incluso la capa.

Portadas Whiz Comics

Sin duda, nos encontramos en una época en la que la aparición de los superhéroes eclipsaba por completo el mercado del cómic, y las editoriales trataban de aprovechar al máximo ese tirón sacando tantos personajes como se les ocurría, buscando nuevos baluartes como Superman o Batman.


LAS PORTADAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Pero no podemos olvidar que el mundo estaba en guerra, y que Estados Unidos era una de las principales potencias armamentísticas, por lo que su involucración estaba prácticamente asegurada. La propaganda llenaba las calles, los libros, los televisores, las radios… los cómics.

Las portadas de las series de DC Comics incluyeron referencias a la guerra a partir de 1942 (y recordemos que Estados Unidos había entrado en el conflicto a finales de 1941). Referencias al ejército, a las armas, a los alistamientos, a la compra de bonos… Los cómics se llenaron de referencias bélicas.

Portadas World's Finest Comics

Portadas World's FInest Comics

Portadas Batman

Ponemos el punto de atención, además, sobre la última portada, donde aparece un elemento diferenciador que no había hecho acto de presencia hasta ahora: la inclusión de bocadillos de texto en la portada. No he logrado encontrar cuál fue el primer cómic que lo incluyó, pero está claro que asentaría una cátedra que todavía hoy en día permanece.

Otro cómic altamente enmarcado en el contexto es Captain America 1 (marzo de 1941), una de las portadas más icónicas de la editorial, en la que el que hoy en día es uno de sus principales estandartes aparecía dándole un puñetazo al mismísimo Hitler. Sin duda, una portada no solo útil como propaganda de la guerra, sino como impulso comercial para el propio cómic: la misma América golpeaba al führer.

Portadas Captain America


LA QUIMERA DEL ORO

Finalizada la guerra, el mundo de los cómics volvió a la normalidad, y los superhéroes ya no se enfrentaban a nazis o a japoneses sino que volvían a sus enemigos naturales. Las portadas de este fin de etapa mostraban a los personajes en un apuro, principalmente acompañados del villano de turno que, amenazante, les va ganando la partida.

portadas Detective Comics

El objetivo de los cómics, al final, era el de atraer al público joven, por lo que la mayoría de las portadas son coloridas, con letras enormes que avanzan el contenido del mismo. No hay demasiados cambios de estilo en las representaciones superhéroicas en portada hasta el cambio definitivo en 1954, con la aparición del Comics Code Authority. Tras la publicación del libro Seduction of the Innocent, de Fredric Wertham, en el que acusaba a los cómics de promover entre los jóvenes la agresividad y la homosexualidad (véase el caso de Batman y Robin), se aplicó un código de autocensura en el que quedaba expresamente prohibida la aparición de violencia, ilustraciones desagradables, o “perversión sexual”, e incluso la prohibición de las palabras Horror o Terror.

Esto supuso un completo rediseño de las portadas de los cómics, en las que se empezó a prohibir los contenidos mencionados anteriormente, y en las que sí debía aparecer, en la esquina superior derecha, un pequeño sello que autorizaba a su venta en los quioscos. El establecimiento de todas estas nuevas directrices transformaron el cómic de superhéroes como se conocía hasta entonces, dando fin a la conocida edad de oro.

 

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El cómic a través de sus portadas – La edad de oro

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