Jorge Fornés entró en el mundo del cómic en el 2014 directamente en un número de Detective Comics para DC y, desde entonces, no ha parado de trabajar en el mercado norteamericano. Respaldado por su aparición en la serie regular de Batman y de Daredevil, hoy en dia es uno de los artistas más prolíficos y codiciados de nuestro país en el comic estadounidense. Hablamos con él en el pasado Salón del Cómic de Valencia, y además de ser super cercano, nos destripó pequeños detalles sobre su forma de contar historias, el uso que le da a las onomatopeyas y sus principales referentes.

Desde tu primer salto al cómic americano con Anual 3 de Detective Comics, pasando por los aclamadísimos números de la serie regular del hombre murciélago, a tu etapa actual en Daredevil, estás recibiendo un gran reconocimiento dentro del mundo del cómic. ¿A qué crees que se debe?

Ha sido un poco estallido, la verdad. Si tienes la suerte de poder trabajar en Batman, tu trabajo se va a divulgar mucho más. Es una presión añadida, porque estás trabajando con un personaje al que sigue muchísima gente que va a estar mirando lo que hagas con lupa, pero no sé, el poco tiempo que llevo en esto una de mis premisas siempre ha sido intentar no renunciar a lo que normalmente hago: no cambiar el estilo (aunque te adaptes a unos mínimos, por supuesto), sea cual sea el proyecto.

Amazing X-Men 18
Los lápices de Jorge Fornés en el Amazing X-Men 18

 

Empezando, cuando hice los números de X-Men, todavía estaba muy inseguro, seguía buscando mi estilo, y cometí varios errores al intentar adaptarme a la colección que estaba haciendo, o a la moda que había en ese momento. A partir de entonces intenté ser fiel a mí mismo, hacer lo que realmente me gusta, y si al público también fantástico, y si no por lo menos será mi visión del personaje. Y la verdad es que después de haber tenido la suerte de trabajar en Batman con Tom (King), y ahora en la etapa actual de Daredevil con Zdarsky, que está siendo también un bombazo, no puedo estar más contento.

¿Qué cómo lo llevo? Al final eres tú y el estudio. Cuando sales a algún evento, y sobre todo en redes sociales, tienes más feedback; aparte de eso, el trabajo es exactamente el mismo.

¿Qué supone para un artista, autodidacta, que llevaba años intentándolo, conseguir por fin entrar en la industria del cómic, y encima, por la puerta grande?

Básicamente es dibujar, dibujar y dibujar. Y no tener miedo de publicar allá donde te lo ofrezcan, o donde veas un hueco. Yo he participado en la revista Cthulhu, he hecho viñetas para webcomics cuando era amateur… Si no aprendes y no ves tu trabajo publicado, es muy difícil avanzar. De hecho, estos últimos años como más he aprendido ha sido, una vez publicado el trabajo y dejando unas semanas entre medias, ver los fallos, hasta donde llega el punto de tinta y hasta donde llega la vista, donde no tienes que perderte en los detalles porque el lector no lo va a apreciar… Para mi,  es totalmente imprescindible verte publicado para aprender. Yo no pienso que sea un dibujante estratosférico, pero intento aprovechar mis virtudes, e intentar mejorar mis defectos. A partir de ahí, es echarle horas.

Fragmento de la historia de Jorge Fornés y Vicente Navarro en Cthulhu 11

 

A través de tu blog podemos ver tu evolución como artista, incluso anterior a tu entrada como dibujante en el mercado norteamericano. ¿Crees que ha habido un gran salto desde ese 2014 hasta ahora?

Ahora estoy en proceso de crear la página web, pero con todo el boom de este último año… Me ha pillado un poco a despié. Me ofrecen proyectos de todo tipo, y si veo uno que me gusta y al que puedo sacarle partido, me es muy difícil decirle que no.

No he eliminado el blog porque se ve muy bien la evolución de cuando empecé, totalmente amateur. Tuve una tienda de comics un par de años, la terminé cerrando, y me planteé intentar, por lo menos, publicar algo. A partir del momento en el que cree el blog se ve totalmente la evolución que he ido teniendo año tras año, semana a semana. Por eso no lo quito; no sé si interesará mucho, pero a lo mejor si alguien quiere empezar en esto puede ver mi evolución.

Además, me sabe mal quitarlo porque son ilustraciones que a lo mejor ya no conservo ni en papel, y supongo que al final blogger acabará eliminándomelo si no publico nada, pero intentaré que no sea así.

Uno de los primeros dibujos de Jorge Fornés en su blog

 

¿Cómo consigues crear un estilo de narración que, aunque parezca pausado, siempre sientas que pasan cosas?

He intentado alejarme del boom (totalmente lícito) del manga o del cine, donde todo es muy acelerado y dinámico. Yo soy fan de los comics clásicos, crecí con todo lo de los 70 y 80. Realmente, si te paras a mirar los consejos que te daba Alex Toth o gente de la época, te dicen que primero tienes que conservar la narración. Lo más importante es que el lector sepa de qué va la historia y no se pierda en ningún momento; si hay cualquier detalle o cualquier cosa que tú no ves claro, el lector todavía lo va a ver menos claro. Siempre apuesto por una narración clara y directa.

Realmente, cuando estás explicando una historia, si todos los planos son dinámicos, inclinados, y todo avanza muy rápido, los momentos que realmente lo necesitan no los vas a apreciar. Yo lo que intento es tener una narración pausada y clara, intentando que sea bonita y que no te aburras, pero que los momentos que tienen que ser impactantes, que tengan algo diferente para que el lector se dé cuenta de que tú quieres que ese momento quede marcado en la lectura. Yo simplemente aplico lo que ya utilizaban los maestros desde los años 40, desde Milton Caniff, a Alex Toth o Wally Wood.

Fragmento de una página de Alex Tooth en su colección de El Zorro

 

Entiendo que los tiempos van cambiando, los lectores van cambiando, las influencias van cambiando (el anime, el manga, las series, las películas de acción..), que es cojonudo porque el mercado americano ya va de eso. Tu compras un cómic de superhéroes precisamente para ver a superhéroes actuar. Pero… mi forma de verlo es que te narraré igual un cómic donde estén hablando durante veinte páginas en una cafetería, que un cómic lleno de acción.

En el número de Daredevil del asalto a la comisaria puse mucho hincapié en las escenas antes de que estallara la acción, para crear una ambientación, una tensión… como podrías ver en cualquier película del oeste de Sergio Leone antes de cualquier enfrentamiento. Intento que mi forma de narrar sea bastante cinematográfica, que ahora también está muy de moda (aunque ya tuvo su boom con Frank Miller en los 80), pero mucha gente lo ha malinterpretado. Apuesta por la narración cinematográfica, pero sobre abusa de ella. Por lo menos a mí, un cómic que empieza y acaba en cinco minutos, sin apenas diálogo, que todo son poses de acción, no me llama mucho. Al final no le saco ningún fondo.

En Daredevil destacan especialmente las onomatopeyas, un recurso que ya has destacado anteriormente, pero que aquí está muy bien pensado debido a la geolocalización que usa el personaje.

Las hago a mano, algo no muy habitual en el cómic americano actual. Normalmente es trabajo del leterista, algo totalmente lícito ya que los plazos que se manejan ahora mismo son muy ajustados, pero es que la considero parte imprescindible de la estética del cómic. Que el dibujante haga las onomatopeyas que salen en el cómic, y las integre en el mismo dibujo, no tiene color con que luego te pongan una onomatopeya estándar transparente encima de tu dibujo donde puede ser que quizás te estén tapando algo…

Uno de los primeros cómics que hice de los X-Men (The Amazing X-Men v2, 16 USA ) tiene arriba una viñeta apaisada en la que salen todos los personajes en pequeñito, y yo en los layouts pasé que los textos fuesen abajo para que se viese quien es quien. Y cuando ves el cómic les taparon las cabezas a todos con los diálogos, y no ves quien habla. Cosas como esa son las que te hacen decir: “yo quiero tener el control, por lo menos, sobre las onomatopeyas, para saber dónde, cuándo y de qué tamaño quiero hacerlas”. Tampoco es lo mismo el sonido que emite una carpeta cayendo contra una mesa, que un edificio que se derrumba.

Uno de los mejores números que leí el año pasado fue el Batman 67, enmarcado dentro del arco Pesadillas, un número con muy pocos diálogos que muestra una persecución en Gotham. ¿Este tipo de cómic tan visual viene premeditado en el guion, o va habiendo un consenso?

Vaya, gracias (risas)

No, Tom (King) escribe para ti, y te deja mucho espacio. Escribe un guion básico, con sus diálogos que puedes leer y comprender completamente, de principio a fin, pero cuando lo dibujas y el cómic sale publicado, él ha añadido muchas más cosas, ha cambiado otras, se ha adaptado a lo que tú has dibujado… y eso le da una homogeneidad que con un guion cerrado no es posible. Al final el cómic es la mezcla de la visión entre el guionista y el dibujante.

Ese número, que precisamente era mudo, estaba hecho para exclusivo lucimiento del dibujante. En un principio iba a ser Lee Weeks, pero tuvo unos problemas y me llamaron a mi. Yo intenté adaptarme a su estilo y que no se notase la diferencia entre uno y otro. Él también tenía los layouts de sus páginas, y lo único que hicimos fue intentar trabajar en equipo.

Lo disfruté muchísimo. Si te fijas, hay una distribución diferente de los layouts; el número es un viaje desde la parte más alta de Gotham a la más baja. Cuando empieza las viñetas están en orden vertical, van haciéndose cuadradas, y conforme vas bajando a las alcantarillas se vuelven apaisadas.

¿Qué tal ha sido trabajar con Tom King?

Super bien. Solo tengo palabras de agradecimiento. Yo lo conocí por twitter, precisamente porque me mandó un privado diciéndome que le encantaba mi trabajo. Una de las veces de las que hablé con mi editor de DC, Jaimie (S. Rich), me decía: “Tú no necesitas agente; Tom ya te da una publicidad estupenda”. Y empecé a dibujar Batman, aparte de porque le gustase mi trabajo, porque insistió mucho.

Y ahora con Chip (Zdarsky) en Daredevil también. He tenido la gran suerte de que grandes guionistas han querido trabajar conmigo; no he tenido que insistir yo para trabajar, sino justo lo contrario. Lo cual me hace flipar todavía más, porque yo sigo haciendo lo mismo que hacía. Al final también es un poco de suerte; hemos crecido leyendo a Miller, Mazzuchelli…, y ahora están plasmándolo en sus cómics, ven que yo estoy en esa onda y les gusta trabajar conmigo.

Además de tu paso por las dos grandes, también has dibujado proyectos para Aftershock o Dynamite.

De Aftershock justo publica Planeta en mayo el tomo de Hot Lunch Special. He tenido la suerte de que eran proyectos en los que me han dado completa libertad creativa. De hecho, me han servido para que luego se viese mi trabajo y lo que podía llegar a hacer en las majors. Al principio hice los cómics de Doctor Extraño, Avengers: Infinity War… pero me fui a Dynamite justamente por apostar por tener el control total sobre lo que se iba a publicar finalmente. Me lo pasé genial con Kyle Higgins y pude hacer mil perrerías para probar.

Con Aftershock igual, los derechos son nuestros, y me han dejado completa libertad creativa incluso para dejarme hacer el color. Intento coger miniseries que no sean muy largas y que me permitan disfrutar esos números y tener el mayor control posible.

¿Tienes alguna idea sobre cuál será tu próximo proyecto?

Estoy trabajando en él, pero no puedo revelar nada de momento. Solo puedo decir que será una cosa muy chula, algo bastante gordo y que no tardarán en anunciarlo.

¿Pero Marvel, DC, Aftershock…?

Nada, no puedo decirte nada. Solo te digo que no tendrás que esperar mucho.

¿Cuáles son tus principales referentes?

Sería una lista inabarcable, desde clásicos patrios como Jordi Bernet, hasta leyendas clásicas como Wally Wood, Alex Toth… Sobretodo, todo los 80. Sobretodo, quien trabaje el storytelling y el blanco y negro puro (que me encanta la ambientación noir). Y modernos diría que Tommy Lee Edwards.

Tommy Lee Edwards

El último cómic que te has leído y te ha gustado

Leo muchos cómics antiguos y releo mucho (aunque he de decir que no soy excesivamente lector de los superhéroes modernos), pero el último cómic que me he leído y me ha gustado ha sido Rusty Brown de Chris Ware. Me parece uno de los autores más innovadores que hay ahora mismo, soy super fan suyo ( y de Daniel Clowes, de Charles Burns…), autores más undergrounds en Estados Unidos pero es lo que me tira.

¡Y hasta aquí nuestra entrevista con Jorge Fornés! Volvemos a darle las gracias por su tiempo, y por habernos dado esta entrevista. Esperamos volver a hablar contigo pronto y actualizarla con nuevos proyectos.

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Entrevista a Jorge Fornés

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