La producción valenciana de tebeos ha tenido una gran importancia dentro del panorama general español. Desde los romances de ciego y las aucas, pasando por las revistas satíricas, los folletines o la prensa infantil de humor, las obras y personajes creados en Valencia han marcado tendencias dentro de este género a nivel nacional. Es por ello que en el siguiente artículo sintetizaremos la historia del tebeo valenciano tanto en lo que se refiere a publicaciones como a autores.

Historia del tebeo: Antecedentes

El tebeo valenciano es el resultado de una larga trayectoria que se remonta a las aucas, la literatura de cordel, e incluso las tradiciones que inspiraron estas fuentes. En las siguientes líneas analizaremos estos dos géneros, así como aquellos que surgieron a lo largo del siglo XIX y XX, y que a pesar de no considerarse como tales, sí influyeron en el desarrollo de lo que más tarde sería considerado el primer ejemplo de historieta valenciana.

En el siglo XVIII y XIX, aucas y romances de ciegos se convierten en antecedentes directos del tebeo. Durante esta época la literatura oral se manifiesta a través de dos vías: mediante la transmisión de padres a hijos y mediante los recitadores callejeros, hombres normalmente ciegos, que se dedican a narrar, cantar y contar historias para disfrute del pueblo.

Con el paso de los años, estas historias se popularizan y empiezan a venderse al finalizar la actuación. Estos impresos consisten en una hoja doblada en cuatro partes, en la primera de las cuales figura una ilustración xilográfica de temática variada. Así es cómo surge la literatura popular escrita o literatura de cordel. Denominada así debido a que los ciegos llevaban los impresos unidos por un cordel.

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En Valencia, su demanda y consumo es tan importante que pronto surgen formas autóctonas como el col·loqui o raonament. Diálogos o monólogos de carácter satírico escritos en valenciano y cantados o representados en ferias, fiestas y mercados.

Paralelamente, surgen otros géneros en los que la ilustración es el motivo principal. Se tratan de pliegos sin doblar con imágenes alusivas a los relatos de los ciegos. En el ámbito de la lengua castellana aparecen las aleluyas y en Cataluña y Valencia surgen las aucas o redolins. Estas últimas se caracterizan por contar pequeñas historias mediante ilustraciones y textos explicativos.

De la Ilustración a la historieta

Poco a poco la historia del tebeo avanza y todos estos productos conviven con revistas de ilustración o revistas satíricas. En Valencia cabe destacar La Traca (1884), La Moma (1885), Valencia Cómica (1889) o La Degollà (1890). Pero el poco espacio que estas dedican a las viñetas impide considerarlas como verdaderas revistas de historietas.

Junto a estas, surgen los folletines por entregas, los cuales desarrollan en pequeños fascículos, narraciones de aventuras o melodramas sentimentales. En Valencia la Editorial Guerri publica ¡Madre!, Ultus, el rey de la selva o El As de los boy-scouts; la Editorial Valenciana publica Soledad, nacida entre el fango y El Vengador del Mundo; y Carceller publica otros muchos folletines, convirtiéndose en los principales impulsores de este nuevo producto editorial.

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Pero aun así, el antecedente más directo del tebeo no se sitúa en los folletines, sino en la prensa infantil de humor. En 1871 aparece la primera revista infantil editada en Valencia, El Juguete, y  junto a esta, otras como El Mentor en Madrid o Miscelánea Infantil en Barcelona. Su éxito propicia que en 1929, el Mercantil Valenciano lance el suplemento infantil Los Chicos, considerado el verdadero arranque de la producción valenciana de historietas.

La idea no es nueva, pues ya en 1926 el diario Las Provincias había insertado un suplemento infantil, Gente Menuda, donde aparecían algunas historietas. Sin embargo, su cuidado estético y profesionalidad eleva a Los Chicos sobre cualquier otro semanario infantil. De hecho, a partir de su publicación se empieza a hablar propiamente de los tebeos valencianos. Desde sus primeros números, Juan Pérez del Muro será el dibujante de la historieta seriada Las Aventuras de Colilla y su Pato Banderilla. 

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Historia del tebeo: La República y la Guerra Civil

Con la proclamación de la República en 1931, España permite a los dibujantes de tebeos tener una mayor libertad. En 1932 la Editorial Guerri publica KKO, y posteriormente en 1935, la Iglesia Católica publica el semanario infantil Los Niños. Con el inicio de la Guerra Civil ambas se ven obligadas a cerrar y los autores de La Traca, que con la República se había radicalizado, llegan a ser detenidos, exiliados, e incluso en algunos casos asesinados.

Publicado por primera vez en 1932 y editado por Enrique Guerri, KKO constituye el primer semanario valenciano con distribución nacional. Con redacción en la calle Jacinto Benavente, cuenta con la dirección artística de Arturo Moreno, autor de la portada de la revista, y con la colaboración de muchos otros dibujantes como José Grau, Salvador Mestres, Palmer y Cabrero Arnal.

Kko

Entretanto, en 1935 aparece en Valencia la revista Los Niños, tebeo confesional editado por la iglesia católica. El contenido del mismo se divide en distintas secciones: La página Bíblica, posteriormente bautizada como El evangelio del domingo; y los espacios formativos de La historia natural y La historia de España. Por lo que se refiere a sus historietas y autores, Luis Dubón será autor de la cabecera y maquetación, así como de la serie de animales humanizados Cosas de don Rufo y Pirulo.

Mientras tanto, La Traca, entusiasmada con el nuevo régimen, vuelve a convertir a la burguesía, la monarquía y la iglesia en la diana habitual de sus burlas. De este modo acaba convirtiéndose en un referente del humor y en el medio más perseguido por la censura.

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Con el estallido de la Guerra Civil el desarrollo del medio se rompe, y sin posibilidad de renuncia, en uno y otro bando, los tebeos se convierten en armas de combate.

La Edad de Oro: La Escuela Valenciana

Entre 1940 y 1965, en un contexto como el de postguerra en el que los medios de ocio son muy limitados y están fuera del alcance de la mayoría, los tebeos adquieren una popularidad inmensa. Tanta, que esta época se conoce como la Edad de Oro del Cuaderno. Edad en la que Valencia adquiere gran importancia debido a la conformación de una generación de profesionales conocida como la Escuela Valenciana de la Historieta. Entre sus miembros destacan Luis Bermejo, Miguel Quesada, José y Leopoldo Ortiz, así como V. Ramos, E. Segrelles, Leopoldo Sánchez, M. Rosselló, R. Boluda o Matías Alonso. Todos ellos están vinculados a empresas locales como Valenciana y Maga.

Valenciana, creada por Juan Puerto en 1932 fue una de las editoriales más importantes de España. Si bien su producción anterior a la guerra no toca la historieta, es durante el período posterior a esta cuando su propietario decide potenciarla. Así, bajo la dirección artística de José Soriano, Valenciana empieza a publicar cabeceras importantes de autores como J. Muro, Marculeta, José Grau, Manuel, Luis Gago o Pertegás. Entre los títulos de las mismas cabe destacar Las Aventuras de Bolín y su perro Patachín, Roberto Alcázar y Pedrín, Pumby o El Guerrero del Antifaz.

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Sin embargo, con el paso del tiempo, la falta de trabajo y el desinterés de los autores propicia la aparición de la Editorial Maga. Esta es fundada en 1951 por Manuel Gago bajo la dirección artística de Miguel Quesada. Su política editorial se orienta a la producción de cuadernos de aventuras. Entre sus primeros personajes destacan Pacho Dinamita o Tony y Anita, todos ellos de los hermanos Quesada.

Pacho Dinamita numero 1

 

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Historia del tebeo valenciano – Parte I

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