Ay, cuanto drama ha rodeado durante los últimos meses a la película Joker. Que si Todd Phillips (director de la cinta) y otros miembros del equipo repudiaban los cómics en los que se basa el personaje; críticas a la competencia por hacer obras enfocadas a un público juvenil; si Joker trata de liberarse a uno mismo, derrotar al sistema y cabalgar como un héroe triunfante hacia la puesta de sol. El resultado: páginas y páginas de tinta digital enfocadas en el tema, hablando del film, dándole publicidad, hasta que hoy, por fin, se ha estrenado en cines.

Tampoco lo ha tenido fácil durante su desarrollo: una película de villano sin antagonista (ejem Venom ejem), una historia fuera de la continuidad, un origen diferente al del medio que adapta… Desde un principio, Joker parecía dirigida al fracaso. Pero entonces llegó el primer tráiler, y la gente se volvió loca con la ambientación, la caracterización y Phoenix. Mejor película en el festival de Venecia, una de las principales candidatas a los Óscar…

Quizá, el problema esta vez, ha sido la sobreexplotación del medio. No me refiero tanto a la hecha por parte de Warner o de la propia DC, sino a que desde el anuncio del film ha venido rodeada de una polémica y de un amarillismo que la ha perjudicado más que otra cosa. Incluso nosotros hicimos todo un artículo enseñándoos la historia visual del personaje. El público se había cansado de ella, y eso que aún ni la había visto.

Pero bueno, dejemos de un lado polémicas, y hablemos de lo que realmente importa. ¿Qué nos ha parecido Joker?

Vayamos por partes: Joker es una buena película. Tiene una gran fotografía, un buen montaje, una banda sonora muy bien seleccionada, y una actuación increible. Phoenix es capaz de aguantar la película por si mismo, y hacer lo más complicado; olvidarnos de quién es para centrarnos en su personaje. No nos extrañaría ni que lo nominasen, ni que se terminase llevando alguna estatuilla. Decir merecido es poco.

Además, con respecto al guion, hay que decir que es capaz de explicar los motivos de su comportamiento sin restar gravedad a los actos que realiza. La situación de exclusión y la enfermedad mental no son excusa para la creciente violencia del film, pero uno es capaz de “empatizar” con los problemas de Arthur (aunque no comparta, de ninguna forma, sus actos).

Pero aquí llega el problema. ¿Que hubiese ocurrido si, en lugar de Joker, la película se hubiese llamado The Clown? ¿Si en lugar de Gotham, nuestro protagonista viviese en San Francisco, o si el candidato a alcalde en vez de apellidarse Wayne fuese Woyne? Que, efectivamente, seguiría siendo la misma película. Quizás, la máxima de Nolan de hacer lo más verosímil posible al caballero oscuro en su aclamada trilogía se ha extendido demasiado dentro del universo DC. Quizás, utilizar Joker en portada era un elemento de marketing más.

Antes de sentarme a escribir estas líneas le he dado un repaso a las páginas de El hombre que ríe, de Brubaker, Mahnke y Sook. Sí, sé que el origen del Joker se cuenta excelentemente en La broma asesina, pero también sé que la película no va a contarnos como Fleck cae en un tanque de productos químicos. La historia de Brubaker, sin embargo, nos explica como Joker decidió presentarse a la sociedad, como actuó la primera vez que se dirigió al público general. ¿Es Phoenix, al final del film, este personaje? No lo creo. Ni tampoco que se parezca a nada que hayamos leído.

Pero, de nuevo, entramos en la misma historia de siempre. ¿Adaptar significa coger exactamente todas las referencias de la obra de origen? ¿Que hubiese pasado entonces si en El señor de los anillos Peter Jackson hubiese decidido meter a Tom Bombadil? ¿Y si La comunidad del anillo hubiese terminado ANTES de la muerte de Boromir, y Las dos torres empezase así? ¿A partir de que punto se considera infiel la adaptación de una obra? Y, lo más importante: si en vez de una película, Joker fuese el próximo cómic de Alan Moore, ¿seguiría siendo un mal personaje? De sus casi 80 años de historia, ¿qué es real y que no?

En fin, multitud de preguntas sin respuesta que solamente llegan a una conclusión: adaptar es interpretar, y por lo tanto, esta es la visión del personaje de un director, un actor y un productor que se han sentado a hablar del tema. Ni más ni menos. Ni mejor, ni peor.

Y aquí entra de lleno uno de mis mayores miedos: que, al convertirlo en protagonista, el personaje se convirtiese en una especie de justiciero que velase por el bien de la SOCIEDAD (como me gusta picar), en lugar de un loco que tan solo ve por si mismo y por pasarlo bien. Y sí es verdad que quizás no sea lo que estemos acostumbrados a ver, pero sin duda creo que hace honor a su nombre y que es capaz de aquello menos inesperado. Buen inicio, buen desarrollo, buen final.

En conclusión, Joker es una buena película, con una de las mejores interpretaciones del año en un papel muy difícil de ejecutar, pero perfectamente realizado, y con un guion que además de adentrárse (poco) en el universo del murciélago, es capaz de darle al personaje una justificación que lo convierte en el mejor villano del mundo.

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‘Joker’ – Crítica sin spoilers

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