Dada la magnitud de la producción de cómics que se ocupan de temas históricos, debemos admitir que el cómic merece ser considerado una construcción de los medios sobre el conocimiento histórico. Frente a esta producción, los lectores deben desarrollar su espíritu crítico con el contenido transmitido: trazando los principales referentes necesarios para despojar la estructura del cómic, el escenario por un lado y en el otro las imágenes; juzgando la relevancia del autor desde una perspectiva histórica; evaluando la calidad de la representación del objeto histórico presentado en el cómic: identificando los elementos de ficción destacables.

Los docentes son cada vez más conscientes de la necesidad de abordar los distintos estilos de aprendizaje de los estudiantes. Gardner (1983) en su teoría de las inteligencias múltiples, defiende que los estudiantes aprenden de diferentes maneras, y este aprendizaje diferenciado permite a más estudiantes lograr el éxito. Y una manera de abordarlas es mediante la construcción de alternativas y opciones, y la creación de tareas o actividades que utilicen múltiples estilos de aprendizaje. Los cómics y novelas gráficas tienen mucho que decir: motivan, proporcionan apoyo a los lectores con dificultades, enriquecen los conocimientos de los lectores consumados y son altamente eficaces en la enseñanza de contenidos y materiales, a veces aburridos, en áreas como los estudios sociales: el cómic transmite grandes cantidades de información en un corto espacio de tiempo, el procesamiento de texto junto a imágenes conduce a una mejor recuperación y transferencia del aprendizaje.

La integración del área de las ciencias humanas y sociales hace necesario un punto de encuentro entre las distintas disciplinas: historia, geografía, sociología, economía, antropología, ciencia política. La selección de un cuerpo de conceptos organizadores comunes a todas ellas es imprescindible en este enfoque integrado a fin de permitirnos explicar la realidad del mundo en que vivimos y analizar sus problemas en un marco epistemológico compartido.

portada del cómic - Chernóbil - La zona (Natacha Bustos y Francisco Sánchez)

 

El cómic en el aula también debe configurarse como un elemento que destape el humor y critique algún aspecto cultural de la sociedad. Este condicionante humorístico y de crítica social es uno de los pilares sobre los que la actividad debe asentarse.

Para poder diseñar actividades en torno al cómic, cabe tener en cuenta una serie de consideraciones y pautas que permitan su aprovechamiento. En este sentido, tomaremos algunas de las propuestas que recoge Rojas Gordillo (2002). Entre estas, cabe destacar que las actividades se plantean como complementarias a la clase. En primer lugar, habrá que adaptar las actividades al nivel de competencia del grupo de alumnos y a sus características. La actividad deberá evitar, si es posible, el trabajo individual, fomentando el trabajo en parejas y grupos más numerosos. Para que este engranaje de la actividad surta efecto, el docente deberá prestar mucha atención a la elaboración y explicación de las instrucciones.

Debemos considerar, como señala García (1998), que el aprendizaje histórico se vuelve más significativo si está implicado el compromiso emocional y la identificación. Podemos decir que adquiere nuevas posibilidades y horizontes si va acompañado de la curiosidad, la pasión y la imaginación; y nuestro objetivo es apoyar el logro de habilidades intelectuales de pensamiento histórico relacionado al ofrecer situaciones-problema a través del cuestionamiento de las imágenes.

Portada del cómic Mezolith de Ben Haggarty

Mezolith Ben Haggarty
Ed. Diabolo

 

El uso del cómic para enseñar Historia nos parece una buena fórmula, ya que crea un verdadero incentivo incluso para los estudiantes que no están generalmente interesados. Además, les acercan elementos de la vida cotidiana de la época, y posibilita la lectura de diversos documentos y fuentes que son a menudo un problema.

Los docentes pueden encontrar en las historias en secuencia una mediación eficaz para la enseñanza y se pueden aprovechar en prácticamente cualquier tema y en prácticamente cualquier nivel y etapa educativa. En definitiva el cómic de tipo histórico o historizante, presenta las siguientes ventajas:

-Motiva a los alumnos por su fácil lectura.

-Dota a la clase de un ambiente ameno.

-Constituye un material breve, rico lingüísticamente, con sintaxis sencilla y muy accesible para cualquier tipo de lector.

-Trata de temas actuales y otros que no lo son, pero que guardan entre ellos vinculación y vigencia y son fácilmente tratables en el ámbito de la clase.

-Posee un soporte gráfico, que permite la lectura del mensaje gestual, de movimiento, de la imagen, etc.

-Facilita el desarrollo de diversas capacidades: comprensión, interpretación, síntesis, sentido temporal y espacial, indagación…

Esta función de motor, de enganche, de fuente para canalizar, no es tarea individual sino de equipo. Evidentemente las teorías implícitas, las creencias del profesor, tienen mucho que ver con lo vivido, con lo aprendido…. Ya dice Mora (2013) que sin emoción no hay aprendizaje (convivir, aprender juntos, con proyectos conjuntos para la vida), que no se puede enseñar algo sin disfrutar de ello; y lo mejor es enseñar lo que uno tiene pasión, así apasionará a los alumnos. No obstante lo anterior, no podemos pensar que el uso de la narrativa gráfica va a suponer una revolución, pretendemos un cambio persona a persona, una lluvia fina y constante.

Plantear un trabajo a partir de un cómic histórico implica que hay que proponer una pauta de análisis poniendo especial énfasis en la contextualización previa. De ello se desprende que la Historia se puede estudiar de muchas maneras diferentes, en la enseñanza primaria o secundaria e incluso en el espacio no formal de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, nuestra voluntad es facilitar sugerencias para que los docentes puedan trabajar, pudiendo insertar las actividades en unidades didácticas integradas previstas o de nueva construcción. Las propuestas tienen en cuenta el desarrollo de la metodología en el aula de las disciplinas que estudian el pasado de las sociedades. En fuentes secundarias se propone trabajar con fuentes visuales, sobre iconografía e imágenes. Todos esos diferentes ámbitos pretenden aproximarnos a la vida cotidiana; considerando que la mejor manera de hacerlo es permitir que el alumnado confronte puntos de vista contradictorios sobre el pasado.

La imagen, la ilustración y el cómic, se manifiestan como un fenómeno social: es importante en el ámbito cultural de las sociedades occidentales, comportándose como catalizador en el cerebro, lo que facilita la construcción del conocimiento y, a la vez, convirtiendo al historiador de la ilustración en una especie de arqueólogo.

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Cómic y conocimiento histórico

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