Karen, la protagonista de este cómic.

Lo que más me gusta son los monstruos es un viaje que haces acompañado de la manita de la pequeña Karen. Y vaya viaje amixis.

Este comic está estructurado casi como un diario, es un cuaderno en el que Kare (así la llama su familia de manera cariñosa) nos cuenta a través de sus “propios dibujos” sus aventuras. Se forma así una duplicidad (?) entre nuestro personaje contando sus vivencias y Emil Ferris utilizando la voz y el puño de Karen para hacernos formar parte de la historia. Si le echamos un ojo a la vida de la autora real, enseguida podemos atisbar estos paralelismos que identifican a Emil Ferris con Karen.

Detalle de arquitectura dibujado por Ferris

Lo que tenemos claro es que nuestra protagonista no es una chica normal. De hecho encaja bastante con el estereotipo de freak. A Karen le gustan los monstruos y quiere convertirse en detective. Pero todos sabemos que la vida no es así de fácil y la pobre pequeña tropezará con algunas piedras en el camino.

Si pienso en la historia de este comic recuerdo varios momentos concretos y cómo todos y cada uno de ellos están construidos excepcionalmente. Como ya decía, se trata de un viaje, y tienes que completarlo pasando por todas y cada una de las curvas que te encuentras en el camino. A pesar de no regodearse, se trata de una historia dramática que te mantiene el corazón encogidito. La historia está contada con tremenda maestría y resulta imposible no empatizar con los personajes y las duras historias que representan.

No puedo seguir hablando de esta obra sin pasar por el dibujo y trazo de Emil Ferris. Cómo bien dice ella en una entrevista, el uso del bolígrafo sobre cuaderno directamente y no dibujo digital que es lo más común en la actualidad, es especialmente adecuado para la historia que cuenta. Se trata de que el cómic entero sea el cuaderno dibujado por la pequeña Karen y no cabe la menor duda de que logra construir esa sensación desde la primera a la última página.

Referencia pictórica de  American Goth.

Ya en la portada podemos ver una muestra de la tremenda destreza de Emil Ferris a los bolígrafos. Con una gama cromática muy limitada, entre verde rojo azul y negro principalmente, logra un nivel de detalle y virtuosismo muy destacable. En los primeros capítulos personalmente me fascinaba el dibujo de arquitecturas. A medida que iba pasando páginas iba entendiendo que no amixis, no son las arquitecturas, ES TODO.

Por último, no puedo cerrar el chiringuito sin mencionar el mimo con el que Ferris referencia la historia del arte en múltiples ocasiones. A lo largo de los acontecimientos son varias las veces que la autora representa obras de arte, a veces de manera obvia y otras más sutil.

En resumen, Lo que más me gusta son los monstruos es una delicia en todos los sentidos y supongo que ya la habréis leído porque yo llego bastante tarde. Pero si no lo habéis hecho no esperéis más. 

 ¡Feliz Halloween!

¡Compártelo!
  • Autor de la entrada:
Lo que más me gusta son los monstruos

Deja una respuesta