Que me gustan las historias tiernas y alimentar mi fama de cursi no es ninguna novedad. Qué difícil es el amor para un otaku, escrito y dibujado por Fujita,  llegó a mi vida en una visita express a la sección de manga de Norma Còmics en mi último viaje a Barcelona. Me conozco y buscaba algo que siguiera las siguientes características: tomo único, por debajo de los veinte euros y que apareciera en mi eterna wish list.

Y las opciones no eran pocas si os soy sincera, de hecho mi hermana me pilló con Los sentimientos de Miyoko en Asagaya de Shin’ichi Abe en las manos cuando se puso a hablarme de un anime que había visto recientemente y que era 100% mi energía. Por curiosidad, me acerqué y hojeé un poco el tomo y bueno… ya sabéis el resto, acabé comprando cosas que no encajaban en mi lista y empezando una nueva colección, pero muy contenta.

Si bien es cierto que en el mercado del estado español estamos más acostumbrados al shônen o a los shôjos (de los que siempre he sido una fiel lectora y con los que creo que la mayoría nos familiarizamos y entramos en contacto con el manga) ya que son las grandes apuestas por parte de las editoriales algunas intentan acercarse a géneros más minoritarios como seria el josei, orientado a mujeres jóvenes/adultas.

Esta nueva entrega que corre a manos de ECC Ediciones apuesta por algo que no es nuevo pero que sigue funcionando, una historia que habla del crecimiento, las idas y venidas de una serie de personajes a los que querremos como si fueran nuestros mejores amigos. Si, me he comprado otro slice of life. El hecho de que se ambiente en un contexto cercano (vemos smartphones, consolas recientes… y un montón de referencias con anotaciones para los lectores occidentales o no tan familiarizados con determinados nichos del mundo otaku lo pillemos todo) nos acerca todavía más a estos personajes con los que es fácilmente conectar (admítelo, si tienes un manga en la mano probablemente seas otaku y no pasa nada).

Nuestros protagonistas, Narumi y Hirotaka, son dos antiguos compañeros de clase y amigos que se reencuentran en el edificio de oficinas donde trabajan. Ella, una enamorada de las historias y mangas BL intentará mantener en secreto sus gustos de fujoshi empedernida ya que la última vez que habló sobre esto su novio la ghosteó y acabó rompiendo con ella, por lo que se ve un poco obligada a cambiar de trabajo y empezar de nuevo en otro aunque es un poco torpe y acaba liándola siempre. Por su lado, él, pese a ser reservado y eficiente en el trabajo, se nos presenta como un freak de los videojuegos que no tiene interés o intención en mantenerlo en secreto siempre con un cigarrillo en la boca.

Además los secundarios con los que comparten trabajo y amistad, Hanako y Taro, son un gran acierto, complementando las personalidades de nuestros protagonistas y haciendo de las suyas en los enredos y sketches en los que se ven envueltos en este tono de comedia dulce que se respira durante el primer tomo. Vemos justamente lo que descibre el titulo, asistimos desde primera fila a las vidas y tejemanejes de unos protagonistas que sienten un gran amor hacia todo aquello relacionado con el manga, el cosplay, los anime, los juegos… encarnando a si la figura del otaku por antonomasia, algo que se lleva en la intimidad en determinadas zonas del territorio nipón. Si ligar y enamorarse en tiempos de Tinder imagina como de difícil debe ser encontrar a una persona que acepte, respete e incluso comparta estos gustos en una sociedad así.

Viñeta Qué difícil es el amor para un otakuEn este primer acercamiento seremos cómplices de los inicios de una relación, de algo muy parecido a un salón del Manga (pero con muchos pósters de chicos que se dan besitos) y … de primeras veces. Fujita, quién publicaría esta historia en el año 2014 en una web llamada Pixiv, hace un trabajo excelente al sumergirnos en una rutina en la vida de unos oficinistas/administrativos que nada tiene de aburrida o monótona. Qué difícil es el amor para un otaku puede que caiga en algunos tópicos pero… el humor fresquito y la calidez que desprenden sus personajes hacen que te quieras quedar (y comprar un tomo más).

viñeta Qué difícil es el amor para un otaku

128 (8 a color) páginas en blanco y negro en una rústica muy apañada por 9’95 de la mano de ECC Ediciones.

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Qué difícil es el amor para un otaku

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