¿Creéis en las casualidades? Yo depende del día, me gusta decir (casi alardear) que soy una persona muy escéptica pero a veces me sorprendo tocando madera, evitando pasar por debajo de unas escaleras apoyadas en la calle o leyendo mi compatibilidad con otra persona según nuestro signo zodiacal. Lo mismo me sucede con las casualidades, me parecen algo así como una broma de mal gusto, una tontería o la alineación de todos los astros cuando encuentro, por ejemplo, un libro que me llega justo al centro de lo que se supone que es mi corazón y me deja blandita y rota a partes iguales durante días como es el caso de Tiempos Precarios.

Hace un par de semanas parte del equipo de Hablemos de cómics, pertrechados con nuestras mascarillas reglamentarias y tote bags, acordó hacer una escapada al II Saló del Còmic i el llibre infantil i juvenil en Castelló. Mi intención era visitar la ciudad vecina en la que nunca había estado (no olvidéis visitar su museo y monumentos principales), dar una vuelta por los stands y resistirme a cualquier tentación. Y es que pese a tener un par de cosas en la lista mental de cómics que preveía comprar a lo largo del mes lo cierto es que no me importaba adelantarlas (hasta aquí todo parece digno de una persona racional y altamente funcional que tiene un plan para poder ahorrar y ser el ejemplo de la clase obrera). Imagino que nadie se sorprenderá con el desenlace y es que cuando pasé por delante del stand de Ediciones La Cúpula y posé mis ojitos brillantes sobre sus novedades rompí en segundos mi promesa de no comprar nada que no estuviese en la lista mental.  En mi defensa diré que me habría llevado más de una cosa pero fui fuerte y solo cedí a la tentación de una rústica con solapa que había visto de casualidad en una publicación en Whakoom. Desde aquí aprovecho para darle las gracias, y la razón, a Emilio (el pobre estaba pasando frio en la caseta)  que desde el stand me dijo que este cómic me encantaría y me dejaría rota a partes iguales a modo de advertencia amable. Tenías razón.

No sé como no conocía el trabajo de Flavia Biondi, graduada en Cómic e Ilustración en la Academia de Bellas Artes en Bolonia además de ser una de las fundadoras del colectivo Manticora Autoproduzioni, pero después de este primer acercamiento confiaré ciegamente en sus siguientes obras y no puedo esperar a leer más sobre lo que quiera contarme. De verdad, necesito más.

Tiempos Precarios habla de muchas cosas con las que me sentí identificada; el paso de la juventud a la adultez, el hastío dentro de una relación larga, vivir en un momento de crisis económica donde se acrecenta la precariedad y el futuro es incierto… y del miedo a crecer. Nuestra protagonista, una graduada en bellas artes que roza la treintena llamada Mia, sobrevive al día en Bolonia, en un piso con demasiados compañeros y un único baño (lo más parecido al infierno que hay sobre el planeta) con su novio Manuel mientras va encadenando trabajo temporal tras peores curros, engrosando así su currículo de experiencias laborales pero alejándola de su meta, ahorrar lo suficiente para poder establecerse junto a su pareja y poder dedicarse cada uno a su pasión; escultura y escritura. Los inquilinos de ese piso comparten, además de su condición de graduados universitarios, un futuro incierto y una trayectoria estrepitosa en aquello laboral relacionado con sus estudios mientras se acercan de manera inexorable a los temidos treinta (que poco me queda, joder). Sí, incluso el compañero que parece un fantasma y al que nadie nunca ha visto fuera de su habitación.

Pese a que Mia es el claro ejemplo de joven currante y que la experiencia desborda en la página cada vez que entrega un currículo para solicitar un puesto de trabajo se dará de bruces con la realidad al ser rechazada por estar sobrecualificada o tener  experiencia en muchos ámbitos. Me gustaría decir que jamás he experimentado, ni mi circulo más cercano o generacional, una situación así pero ya es algo que cansa y que nos ha relegado a aceptar trabajos mal pagados y a darnos con un canto en los dientes. Es algo que la frustra y la enfada a partes iguales, Mia (y estoy segura de que muchas somos cómo ella) se esfuerza al máximo pero solo encuentra puertas cerradas tras despedirse de su último trabajo. Viéndose en una situación complicada Mia toma un par de decisiones para agarrarse a los últimos coletazos de la veintena, tomando algún que otro atajo con el que terminará madurando, perdiendo ciertas vendas que le cubren los ojos en algunos aspectos pero en definitiva asumiendo las consecuencias de sus actos.

Por lo que respecta al apartado artístico, y de la misma forma que las primas Tamaki me conquistaron con su obra conjunta Aquel verano, volvemos a tener una obra donde el azul es el color predominante en dos tonos que se complementan con el blanco para seguir un esquema clásico donde normalmente pese a la excepción de las páginas dobles de la novela caballeresca de Manuel (una especie de Juego de Tronos meets el amor cortés que claramente compraría de saber que existe). No os voy a engañar, es muy fácil acabar encandilado con unos colores tan bonitos y un estilo de dibujo tan lleno de detalles (a destacar las descripciones de la ciudad de Bolonia para todos aquellos que siguen sin pisar sus calles) que han hecho que hasta yo tenga ganas de tener pequitas y volver a llevar sudadera y chupa.

Biondi nos atrapa en este relato costumbrista donde podríamos ser protagonistas, y pese al evidente contenido referente a la crisis económica y social, hay espacio para el crecimiento y para el amor (que se reinventa, se reinterpreta y no tiene porqué acabarse, por favor). Noviembre (y para que mentir, 2020 en general) no está siendo mi año ni el de nadie que tenga dos dedos de frente, así que recomiendo una lectura cuidadosa para las personas con un corazón tan tierno como el mío. Quedáis avisados, que conste en acta.

Tiempos Precarios de Flavia Bondi, 164 páginas en dos tonos de azul en una rústica con solapas que te partirá el corazón. Como siempre, de la mano de mis queridos Ediciones La Cúpula por 16’90 €.

¡Compártelo!
  • Autor de la entrada:
Tiempos Precarios

Deja una respuesta