Nunca me ha gustado el verano. Ya desde pequeña los concebía como unos meses eternos donde mi única distracción era leer y sumirme en una rutina al antojo de mis padres. A nuestro protagonista le pasa algo parecido. Y es que como cada año Antoine, con trece años y bastante tímido, se trasladará a la casona veraniega cerca de la playa en la Bretaña junto con sus padres y Titi, su hermano pequeño.⠀

Todo cambia cuando Hélène, tres años mayor que él, y su madre pasan una semana con la familia de Antoine. Hélène encaja, con mayor o menor medida con lo que conocemos como Manic Pixie Dream Girl, siendo una combinación entre una Amèlie o Claire (Elizabethown) que con más experiencia y ejerciendo el papel involuntario de guía irrumpirá en el pequeño universo de la infancia de Antoine.⠀

Vivès, a partir de la mirada de Antoine, construye una historia de verano y autodescubrimiento, donde se experimenta con emociones como la soledad, la curiosidad y el primer amor. Desde los ojos de nuestro protagonista participamos en esta tormenta de emociones que parece despertar cuando ella entra en escena y como Antoine, a partir de pequeños gestos, terminaremos enamorándonos de la misma manera.⠀

Tal y como vimos en El gusto del Cloro, Vivès sigue fiel a su estilo minimalista y pausado. Su trazo, pese a ser suelto, no está exento de detalles y nos sumerge en esta historia donde los silencios cobran sentido y predominan sobre del dialogo en una paleta donde predominan los grises y negros. El cuento fluido de Vivès, con unos diálogos y estructura lineal, nos catapulta a un final que pese a parecer repentino está encima de la mesa desde las primeras páginas. Pese a saber que Hélène se marchará tras pasar una semana en la casa de la playa el regusto que queda en el paladar tras leer la última pagina es agridulce.

Diábolo Ediciones, tapa dura, 216 páginas, 21’95€.⠀

¡Compártelo!
  • Autor de la entrada:
Una hermana

Deja una respuesta