Aquel verano llegó a mis manos hace un par de años en una visita a la biblioteca del Hospital casi de casualidad. En ese momento no conocía, ni me sonaba si quiera, el apellido de las primas Tamaki ni me planteaba comprar todo lo que publicaran como me ocurre ahora mismo y atestigua mi estantería y wish list en Whacoom.

This One Summer, titulo en inglés y original, empieza con un padre llevando en brazos a su hija dormida en la oscuridad hacia lo que suponemos que es su casa de verano. Nuestra protagonista, Rose Wallace, se encuentra en ese intervalo en el tiempo donde aun no es una adolescente, pero tampoco niña, tambaleándose de un lado a otro mientras va conociéndose a si misma y al mundo, descubriendo que el matrimonio de sus padres no es perfecto y puede llegar a desmoronarse tras un incidente y las discusiones que cada vez son más frecuentes. Como cada verano desde que tenía cinco años, la familia de Rose se traslada a la playa de Awago (Canadá) para pasar parte de sus vacaciones donde se reencontrará con su amiga Windy, un año y medio menor que ella. Las dos son inseparables durante el verano; ven películas, se pasan el rato nadando o en casa de la otra jugando y están a sus cosas.

aquel verano comic

Ese año las cosas son diferentes, Rose quiere explicarle los cambios y las dudas que siente (sobre sus padres, sobre un chico que puede que le guste) pero, en ocasiones, choca con el carácter aun infantil de Windy que sigue anclada en la infancia. Aunque puede parecer un tropiezo en su amistad, las chicas tratan de encontrarse en este camino de cambios y siguen viéndose durante todas las vacaciones (me gustaría pensar que el verano siguiente volvieron a verse o que se escribieron alguna carta y aun hoy siguen siendo amigas).

Probablemente muchas lectoras se sientan identificadas con Rose… Nos puede hacer pensar en los horribles cambios durante esos años, en las dudas al no saber como comportarnos en la vorágine que supone ser adolescente (¡y el drama con el que lo vivimos!). Me pregunto si Mariko Tamaki escribió esta historia solo como ficción o si se inspiraría en uno de sus recuerdos de infancia relacionado con las vacaciones familiares. Lo que es innegable es que Tamaki (y me refiero a las dos) comprende y sabe jugar con la nostalgia del final del verano, incluso con personajes tan jóvenes como Rose y Windy como ya habíamos visto en la protagonista de Skim.

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Leí en una entrevista que una vez terminado el manuscrito Jillian y Mariko Tamaki sentían que algo no encajaba, se preguntaron: ¿Qué pasaría si no usáramos negro? Decidieron, con gran acierto, cambiar la tinta negra del dibujo por un añil (aunque se que algunas personas lo ven más como morado, supongo es una especie de meme del vestido versión indie) lo que le da este toque nostálgico a la par que tierno. El dibujo de Jillian Tamaki es, como siempre, impresionante. Habil, emotivo y… bonito. Sus paisajes, y silencios intencionados por parte de la narración, consiguen llegar a ser creíbles y mantienen página a página el interés.

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324 páginas de un añil precioso y rústica. 24’90€ Ediciones La Cúpula.

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Aquel verano

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