Las raíces de todo lo malo siempre han estado ahí, aunque nunca nos hayamos dado cuenta. Guerras, enfermedades, hambre, muerte. Cuesta imaginar que seamos participes, de un modo u otro, en los horrores que encierra el día a día. Puede que, con el tiempo, hayamos aprendido a convivir, y puede que, algún día, seamos capaces de vivir en una especie de armonía. Pero hoy no es ese día. Y, desde luego, todavía no lo ha sido.

Devastación nos sitúa en lo que podemos adivinar como algún punto de la Europa feudal en plena pandemia de la Peste Negra. Cosas del destino, una situación de emergencia sanitaria similar a la actual, pero con infinitamente menos recursos, medicinas y medidas con las que hacerle frente.

Tampoco nos equivoquemos, la obra no trata sobre las enfermedades, con todos sus efectos destructivos sobre la salud física y mental del ser humano. En su lugar, Devastación utiliza el momento de caos y de terror generalizado para hablarnos de la muerte del día a día, de la dejadez humana, y de cómo rendirse equivale de alguna forma a dejar de pelear y aceptar las cosas que nos ocurren.

Devastación es la segunda obra larga de Julia Gförer, después de Black is the color. La autora estadounidense supuso además el debut editorial en nuestro país de Alpha Decay, que nos ha seguido sorprendido con obras como Isolada, o la más reciente Bradley de él.

El uso de los silencios textuales por parte de la autora contribuyen, a su manera, a producir esa desconexión con la realidad. Cuando menos te das cuenta te ves pasando una página tras otra, tratando de encontrar ese hilo del que tirar para solucionar el problema.

Es en los pequeños detalles, no obstante, donde radica la perversión de la obra. Es fijarse en esos apartes del dibujo donde asoma la crueldad más primitiva y desagradable, que nos hace fruncir el entrecejo y apartar rápidamente la mirada hacia la página siguiente.

Los pocos textos que utiliza los marca con frases contundentes y exageradamente pesimistas que refuerzan ese discurso decadente. Si todo son motivos para no vivir, ¿Qué nos queda, más allá de la propia devastación?

Además, Gförer utiliza un estilo de dibujo con las líneas muy marcadas, característico del resto de su obra. Distribuyendo la página en viñetas de 2×2 (o, excepcionalmente, de 3×2), consigue transmitir una narración secuencial que va más allá de lo que vemos “inmediatamente después”, sino que consigue condensar toda la narrativa de la acción en los elementos de los que dispone para ello.

Una página de otra de las obras de Julia Gfrörer

 

¿Devastación es un cómic pesimista? Completamente. Si aquí esperas encontrar una solución a un problema que nos achaca todavía hoy, lo llevas claro. Las respuestas no las puedes encontrar en un cómic. Las preguntas, tal vez sí.

Devastación, un comic de Julia Gförer, una rústica de 84 páginas en blanco y negro, editado por Alpha Decay por 14’50€.

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Devastación

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