¿Qué ocurre cuando juntas a un buen historiador con uno de los mejores dibujantes que vayamos a tener jamás? Que tienes como resultado un objeto de colección, uno de esos cómics que dejas con mucho cuidado en la estantería para cerciorarte de que el peso sobre sus tapas está perfectamente equilibrado y no sufrirá daño. ¿Y qué ocurre cuando la historia es tan buena, que no podría ser ficción? Qué te encuentras una trama con funcionarios, espías, grandes corporaciones, diplomáticos, políticos, investigadores y mercenarios alejada de la épica, con un fuerte regusto agrio, con regusto a verdad.

Sin música de fondo, sin bandera al viento, sin grandes discursos, sin patriotismo de escaparate, el Cisne Negro es la historia de lo que fuimos cuando éramos el rival más fuerte, cuando medio mundo ansiaba lo que éramos. Pero también lo que somos ahora, en nuestra lucha por encajar nuestros pecados comunitarios con nuestras gestas y un futuro digno.

Y a todo esto, con el nombre de Paco Roca en la portada.

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El tesoro del Cisne Negro

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