¿Os suena Motor Crush? Seguramente no.

Se trataba de una serie de Image cuyo equipo creativo es exactamente el mismo que nos trajo la Batgirl de Burnside, serie que, si habéis hablado conmigo al menos 3 minutos, sabréis que me gusta un poco. Así que salté de cabeza y con los dientes a pedir las grapas americanas por previews a mi librero. Tampoco os voy a dar la chapa mucho más con Motor Crush porque a ver, tampoco era un serión, pero en las últimas páginas de cada número nos regalaban unas paginitas del prólogo de algo llamado Isola.

Y así, Brendan Fletcher, que guionizaba en ambas series, nos presentaba su nueva serie, junto a Karl Kerschl a los lápices y la colorista Msassyk.

Isola nos presenta una historia sencilla (de momento) que casi recuerda a una fábula, en la que nos centramos en una capitana en fuga de su reino acompañada de una tigresa, que resulta ser la reina a la que debía estar protegiendo. Ambas deberán atravesar los preciosos terrenos del reino hasta llegar a Isola, una isla en la que, según dicen las leyendas, se encuentra la cura para el conjuro que aflige a la reina.

El equipo creativo de Isola viene directamente de hacer Gotham Academy (que ya que estamos, echadle un ojo que es lindísima), pero se nota desde el primer número que aquí tenían bastante más libertad y tiempo para contar lo que querían, y sobre todo, al ritmo que querían. Digo esto porque con la relectura, me he dado cuenta de que una de las cosas que más me gusta de Isola es que se lee en un suspiro, debido a que Fletcher no atosiga con el guion y prefiere dejar que los preciosos lápices de Kerschl se luzcan, creando un mundo de fantasía con diseños y paisajes en los que, os aseguro, os vais a quedar mirando un rato las páginas por el simple hecho de decir “jodó, qué guapo”. ¡Y resulta que me gustan mucho los tebeos que se leen rápido!

Dicho esto, quiero dejar claro que aunque tardes poco en leerte cada número, Brendan Fletcher va a poquito a poquito (suave, suavecito) en Isola. No pisa el acelerador en casi ningún momento, y crea una sensación de calma en el ritmo de la serie que acompañan de lujo al viaje tan lleno de espiritualidad que llevan las protagonistas.

Durante mi primera lectura no me di cuenta de lo bien que llevan el hecho de que, bueno, una de las dos protagonistas no pueden hablar. Ya sabes, por lo de ser un tigre y tal. Pero en ningún momento eso se convierte en un impedimento para que ninguna de las dos se exprese con la otra, a lo cuál en parte tengo que agradecer a Kerschl por lo expresiva que resulta la felina, y este primer tomo se centra en dejar definida la relación de las dos y de sus respectivas personalidades, junto con cómo la capitana tiende a resolver sus problemas de manera directa y unidireccional, movida por su lealtad y sentido del deber a la reina y su sentimiento de culpa por no haberla podido ayudar cuando la necesitaba.

Y he comentado esto un par de veces ya durante la reseña, y con el puñado de imágenes que hemos incluido ya lo habréis visto, pero si no le dedico un párrafo reviento: Karl Kerschl y Msassyk, sois unes figuras, titanes, mastodontes. El mundo que crean para Isola consigue embelesarte y crear una atmósfera natural, espiritual y casi onírica que te lleva de la mano todo el viaje, y aunque mucha gente asemeja el mundo de Isola con paisajes propios de una película de Studio Ghibli, a mí en particular me ha hecho recordar mis aventuras por Breath of the Wild. Y eso, en esta casa, se respeta.

Os recomiendo muy fuerte Isola. Y sí, otra vez os estoy diciendo que os subáis a una serie abierta que a saber cuándo acaba (actualmente al ritmo americano, les autores han acabado el segundo arco y la serie está en pausa hasta que empiece el siguiente), pero no puedo leerme tremendo disfrutón de tebeo y deciros luego que no saltéis a este pozo conmigo. Es que es un pozo muy bonito.

Además tiene a este señor bebiendo café al que quiero mucho.

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Isola, de Brenden Fletcher y Karl Kerschl, en un tomo cartoné de 168 paginazas de Planeta Comic, a 16,95€.

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Isola: Capítulo Uno

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