¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?

Estas tres preguntas, formuladas por el pintor Paul Gauguin en su obra homónima de 1897, me han perseguido y persiguen desde mi primera clase de ética de tercero de la ESO.

«Haced una redacción en la qué respondáis estas tres preguntas». Un ejercicio para poner a prueba las neuronas de 30 adolescentes que poco o nada habían reflexionado a lo largo del verano.

En aquel momento, como es obvio, no entendí el ejercicio ni me esforcé en entenderlo. ¿Qué le importaba a un profesor mi pasado, presente y futuro?

Merli

10 años más tarde, con 25, me gustaría decir lo mismo. Seguir en esa burbuja de felicidad y no darle tantas vueltas al sentido de la vida y la muerte.

En Karmen, escrita y dibujada por Guillem March, y coloreada por Tony López, ambos conceptos son abordados a través de la experiencia extrasensorial de una joven, Catalina, que se debate entre ambas dimensiones.

Tras decidir suicidarse en la bañera de su piso compartido, Catalina recibe la visita de Karmen, una funcionaria de ‘vete a saber qué’, cuya misión es acompañar a las almas en ese periodo de transición entre la vida y la muerte, y elaborar un informe al respecto.

escena suicidio Karmen

Pero Karmen, a diferencia de sus compañeras de oficio, no se conforma con cumplir con su trabajo.

Como su nombre sugiere, Karmen es la personificación del Karma, y consciente de que todo lo bueno o malo que hemos hecho en la vida traerá consecuencias buenas o malas en las siguientes, busca mejorar el destino de sus asignaciones y conducirles a una vida mejor.

Los de arriba valoran a cada individuo con un código azul o rojo en función de las virtudes o vicios que hayan atesorado a lo largo de su existencia. Pero ¿es este juicio inamovible o el tiempo de transición podría entrar en la balanza con la que se emite el veredicto?

karmen codigo rojo

Todo es posible mientras estemos vivos, y en este instante suspendido entre la vida y la muerte, Karmen acompañará a Catalina en un viaje de autodescubrimiento. Una travesía que ayudará a la joven a reflexionar sobre sus actos y a encontrar razones por las que seguir viviendo.

Y… ¡vaya viaje!

En Karmen no solo somos testigos del trayecto interno de nuestra protagonista. A lo largo de sus 176 páginas, acompañamos a Catalina por las calles y monumentos más emblemáticos de Palma de Mallorca.

Guillem March nos invita a conocer su ciudad natal y a viajar, aunque solo sea por una horita, a las Islas Baleares. Algo de agradecer teniendo en cuenta que desde marzo, muchos de nosotros no hemos podido experimentar esta sensación.

Además, el detalle con el que plasma todos estos lugares es impresionante. Si comparas los dibujos con fotografías de la ciudad podrás ver que son un calco de la realidad. No me extraña que Guillem March trabajara durante cinco años para acabar Karmen.

Mallorca Karmen

Mallorca 2 Karmen

Respecto al color, me encantan los tonos utilizados. En la mayor parte del cómic sobresalen los tonos pastel, especialmente el rosa y azul claro, que nos acompañan en prácticamente cada viñeta. Con estos colores fríos se refleja la cercanía a la muerte que, solo se ve interrumpida de vez en cuando por el amarillo chillón, un amarillo que representa la vida.

Todo este trabajo se puede apreciar más detalladamente en el dosier gráfico que se incluye al final del cómic. A lo largo de diez páginas podemos observar todo el proceso de trabajo, desde los primeros bocetos hasta el entintado, así como las fotografías y lugares de referencia que el autor tuvo en cuenta a la hora de plasmar la ciudad de Palma de Mallorca. Una sección súper interesante que nos ayuda a ser conscientes de todo el esfuerzo que supone crear una historia de estas características.

boceto karmen

En cuanto al guion, no os dejéis engañar por el evento que desencadena la historia: un suicidio. Guillem March aprovecha este acontecimiento para reflexionar sobre aspectos delicados como la vida y la muerte, el karma, la reencarnación, las decisiones y errores que cometemos en nuestras vidas, etc. Pero todo ello lo enfoca desde un punto de vista esperanzador. No todo está perdido. Todo puede cambiar a mejor.

Así pues nos quedamos con estas preguntas: ¿Existe una transición entre la vida y la muerte? ¿Antes de dejar este mundo para siempre tendremos tiempo para entender lo que dejamos atrás? ¿Podremos remendar nuestros errores a tiempo?

Espero que tardemos mucho en averiguarlo. Mientras tanto, podemos leer Karmen e imaginar que alguien así nos acompañará en nuestros últimos instantes de vida.

Karmen, de Guillem March, 176 páginas a todo color editadas por Norma Editorial por 29,95€

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Karmen

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