La cosa no se podía quedar así tras leer The Black Holes. La historia de Borja González era cautivadora, tanto en forma como en contenido, y no tuvimos más remedio que echar un paso hacia atrás y recuperar La reina orquídea, el cómic autopublicado mediante ‘El Verano del Cohete’ en el que el autor, junto con Mayte Alvarado, venía publicando sus obras individuales (y algunas colectivas, como la también preciosa Fantasmas).

Igual que ocurría con The Black Holes, encasillar este cómic dentro de un género sería complicado. Fantasía cotidiana, de la de ir por casa, sería una buena aproximación. Hay algo en el estilo de Borja que recuerda a Mignola, no solo por el uso del color o la sencillez del trazo, sino también por los temas. En Hellboy hay elementos fantásticos inconmesurables, pero también existen pequeñas cosas sin justificación que tampoco la necesitan. En ese matiz reside el Gonzálezverso (por llamarlo de alguna forma). Y por eso nos gusta tanto.

La trama

La historia gira en torno a Teresa y Matilde, dos jóvenes encerradas en su rutina que deciden, como todos los veranos, pedirle un deseo al rey de las hadas, Oberón. Sin embargo, un día aparecerá la historia de La reina orquídea, una misteriosa mujer predestinada a gobernar sobre todas las cosas que nunca llegó a nacer.

Existen unos elementos en la temporalidad de la historia que desconciertan al lector. Las protagonistas del cómic visten como en el siglo XIX, y actúan como si viviesen en él, pero todas las semanas esperan para leer la nueva entrega de Rachel Rising, de Terry Moore, editado en 2011; Teresa, en un momento a solas, empieza a cantar mientras deambula por la casa, pero esa canción es Willow Tree, de Chad VanGaalen. ¿A qué momento histórico pertenece entonces esta historia? ¿Cuándo están viviendo nuestras protagonistas?

El cómic

De acuerdo, quizás en este párrafo haya algún que otro SPOILER sobre el final de la trama, por lo que te recomiendo saltártelo si no has leído el cómic. Esa última viñeta, la última página, nos sugiere la única interpretación posible (por lo menos, para mi); Teresa y Matilde son los ecos del pasado de las verdaderas Teresa y Matilde, encerradas para siempre en un verano eterno y en un cuadro colgado de su castillo del que no pueden huir. Por eso les llegan ecos de nuestra sociedad actual, y por eso ya no tienen nada más que hacer.

Bueno, volvamos a la reseña SIN SPOILERS. Si tuviese que destacar alguna diferencia entre el Borja González de La reina orquídea y el de The Black Holes (es imposible comparar), destacaría en este primero el uso de las splash pages. Hay pocas páginas secuencializadas, lo que no considero una crítica per se, aunque sí es verdad que en su última obra, al haber menos, impactaban más. Igualmente, es capaz de crear unas páginas tan envolventes y enigmáticas que no necesitas más para sentir que te están contando una historia: la página completa le viene como anillo al dedo.

Del resto, nada que decir que no hiciese ya en la anterior reseña: expresividad máxima sin el uso de los elementos de la cara, colores pastel muy característicos que le dan un plus a la obra, edición muy cuidada con papel muy grueso y poroso que se agradece… En la línea, vamos.

Conclusión

En resumidas cuentas, el Gonzálezverso (marca registrada) es para ti si te gustan las historias de las que dan de pensar, de las que te atrapan con cada página, y de las diferentes del panorama del cómic, no solamente español, sino internacional. Además, La reina orquídea nos da una historia para reflexionar, un cómic de los que se leen en nada, pero que se te quedan grabados en la memoria durante días.

 

¡Compártelo!
La reina orquídea

Deja una respuesta