No está siendo mi año, ni mi mes, ni mi semana y definitivamente ni mi día últimamente. No hemos ni cambiado de estación y ya estoy alcanzando un punto de cansancio critico (por no decir que estoy más quemada que cierta fiesta valenciana que no se celebrará este año), hecho que se refleja a partes iguales en mis ojeras de oso panda y en las horas que me apetece dormir y no puedo (ser adulta es una basura). La mejor medicina en estos casos, o en el mio en particular es algo que llamamos selfcare. Esta nueva corriente de cuidado personal puede adoptar muchas variantes depende del día y de la persona que te hable de ello (vamos a parar de hacerle caso a los influencers que nos intentan vender cristales ya, por favor), y es que puede ser algo tan simple como permitirte dormir media hora de siesta, ponerte una mascarilla de vitamina e o comprarme un manga bonito como es Our Dining Table para pasar una tarde bonita en el sofá de tu piso.

Yo sabía de su existencia, había visto la portada y ficha en las novedades de Whakoom (podéis consultar mi perfil aquí) e incluso había preguntado en mi librería de confianza pero aishhh...  aún faltaban un par de semanas para su publicación. Our Dining Table, es un manga recién sacado del horno  dibujado y escrito por Mita Ori, es uno de esos tomos autoconclusivos que tanto me gustan (y que me ponía ojitos desde el instante en el que supe de su existencia) donde somos espectadores, y según la propia autora, un poco voyeurs por la manera en la que dibuja las situaciones, de un encuentro entre dos jóvenes a partir de un malentendido o encontronazo con el hermano pequeño de un par de ellos. Se trata de la ultima apuesta de la Editorial KODAI que nos propone un manga que órbita bajo la estela del BL, una temática en la que me he metido casi de casualidad pero que estoy disfrutando casi igual que los más veteranos. Este subgénero de manga (que también se da en el anime, claro) aborda las relaciones entre una pareja de hombres, pero a diferencia del yaoi donde pueden aparecer escenas explicitas, aquí se aborda más el espectro romántico que el sexual, así que tenemos grandes dosis de chicos siendo bonicos entre ellos, de rozarse las manos sonrojándose y de algún que otro beso tímido  y en definitiva, algo a lo que creo que jamás podré decir que no.

El protagonista de Our Dining Table, Yutaka,  es el típico joven oficinista solitario que parece que no encaja en ningún sitio, encarnando a la perfección así el cliché de chico solitario. Apenas habla con su familia, y tras una temporada en su trabajo actual y su pose retraída, sus compañeros han optado por ignorarle y condenarle a una especie de ostracismo en la oficina, en la que nadie parece prestarle atención más allá de un buenos días. De esta manera, Yutaka pasa la mayor parte del tiempo solo, y como descubriremos a medida que avanza la historia es algo que le ha ido pasando desde que era pequeño y que ha ido degenerando en una especie de temor a comer delante de otras personas por no verse capaz de interactuar con normalidad una vez sentados a la mesa,  así que opta por comprarse el almuerzo en el típico konbini a la vuelta de la esquina juntándolo con unos onigiris (tremendo tamaño) que prepara él mismo en casa cada día en un parque cercano a la oficina.

Una mañana cualquiera, un niño que tiene toda la pinta de ser la versión reencarnada de Daniel el travieso (¿es una referencia boomer?), corre hacia Yutaka y de una manera anecdótica, terminan compartiendo estas bolas de arroz que parecen más grandes que mi mano. A partir de algo tan inocente y casual como la curiosidad del peque, llamado Tane, su hermano mayor, Minoru, entrará en la ecuación invitando a nuestro tímido protagonista a preparar ese almuerzo tan peculiar en su casa, construyendo así al principio una amistad cordial que terminará a todas luces en una relación que a muchos nos gustaría tener. Me imagino a la protagonista de Metamorfosis BL, Ichinoi, leyendo este manga mientras se toma un té calentito y que ternura.

Tanto Minoru como Yutaka han experimentado momentos duros en su vida relacionados con muertes, más o menos repentinas, por parte de familiares muy cercanos, pero cuando se sientan comer juntos en esa especie de nueva familia escogida se van abriendo cada vez más, explicando así el porqué de sus acciones o comportamientos actuales, dando profundidad a la pareja protagonista pero sin olvidar a los secundarios. Sinceramente, Mita Ori tiene una sensibilidad especial para interpretar la psique de unos personajes que a veces se dejan llevar por la nostalgia, que han aprendido a vivir con el dolor y con la perdida, pero que también disfrutan de las pequeñas cosas algo que se puede observar en el trazo suave y casi acuarelable del dibujo y diseño de personajes (mis partes favoritas están reservadas a la dislexia de Tane y a su inocencia bendita).

Our Dining Table es un manga que se lee de manera fácil, no hay paneles enrevesados y al tratarse de un tema que nos puede tocar de cerca es fácil de disfrutar y empatizar, como siempre se lo recomiendo a todos los neófitos que no se atreven a subirse al manga acostumbrados a la lectura occidental. En mi visita habitual a mi librería de confianza, Bangarang, me encontré de bruces con el tomo en la sección de novedades. Pese a llevar mascarilla casi que pude ver como mis libreros de confianza sonreían porque sabían que me llevaría un ejemplar a casa. Y menos mal.

Our Dining Table, un tomo único de 240 páginas para los corazones más calentitos que no le dicen que no a unas buenas croquetas por 9 € de parte de la gente bonita de Editorial KODAI.

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Our Dining Table

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