El pasado 23 de marzo Ediciones La Cúpula y Brúfalo Lector lanzaban la última obra de Katie O’Neill: El festival de los dragones de té. Una precuela de su segundo cómic, La sociedad de los dragones de té, que tiene por objeto establecer las bases del mundo en el que viven estas curiosas criaturas. Unos dragones que producen un té asombroso si son tratados con cariño. Un té cuya propiedad es almacenar los recuerdos y las experiencias que el dragón vive con su propietario; para más tarde poder revivirlas a través del sabor y el olor que este produce. Interesante, ¿verdad?

Pues llegados a este punto creo que puedo decir que soy fan. Y es que, desde que vi por primera vez las ilustraciones de La sociedad de los Dragones de Té, supe que tenía que comprarlo. Como suele pasar, juzgas a un libro por su portada, y los dibujos y colores que Katie utiliza no pueden ser más bonitos. Pero es que después lo lees y descubres que estos dibujos combinan perfectamente con las historias. Unas historias que, a pesar de ser catalogadas como infantiles, revelan aspectos verdaderamente importantes en los tiempos en los que estamos. Abordan temas como el amor, la identidad, el género, la sexualidad, la diversidad, la inclusión social, el cuidado del medio ambiente… Y es entonces cuando te alegras aún más de que se consideren infantiles.

El festival de los dragones de te

El Festival de los Dragones de Té cuenta la historia de Rinn, una joven aprendiz de cocina de Hoja Plateada. Durante la recolecta de alimentos de la aldea, que se prepara para celebrar el festival del gingseng, Rinn descubre a un verdadero dragón en un santuario del bosque. Aedhan, del clan del Ala Reluciente, acaba de despertar del profundo sueño en el que se sumió hace ochenta años; cuando se le encomendó la tarea de supervisar el festival de la cebada y proteger a los habitantes de Hoja Plateada. Ahora, tras fracasar en su misión, se siente perdido y frustrado. Pero Rinn, con la ayuda de su tío, el aventurero Erik, y su compañero de vida y viajes, Hesekiel, investigará el misterio que rodea a esta fantástica criatura.

A partir de esta premisa, Katie recupera a algunos de los personajes de La Sociedad de los Dragones de Té como Erik y Hesekiel. Gracias a esta historia, conocemos más aspectos sobre su vida, su trabajo y su relación, así como sus orígenes y vínculos familiares. Además, aparecen muchísimos personajes nuevos: Rinn, Aya, la abuela, Aedhan y Lesa son los más importantes. Lo que no tiene tanta relevancia son los dragones de té. Un tanto extraño teniendo en cuenta el título de la obra. Pero es que en esta historia los dragones de té ceden el protagonismo a la especie de la que provienen, los Dracona Major. Solo se emplean como elemento para contextualizarla.

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Así pues, Katie O’Neill vuelve a ofrecernos una cautivadora historia sobre cómo encontrar tu propio camino con la ayuda de familiares, amigos y vecinos. Como señala Aedhan: “Porque algo te resulte sencillo no significa que no tenga valor”. Cada persona tiene un don, algo que se le da bien, y tiene que aprovecharlo para ayudar a los demás y convertirse en la mejor versión de sí misma. Ese es el mensaje principal.

Pero además, como ocurre en el resto de obras, El Festival de los Dragones de Té aborda otros temas tan importantes como la diversidad racial, sexual y de género. Aunque una de las cuestiones que más llama la atención es el tratamiento de la diversidad funcional mediante un personaje sordomudo: Lesa, la jefa de cocina de la aldea. Desde que nació, los habitantes de Hoja Plateada aprendieron lengua de signos para que Lesa pudiese comunicarse con sus vecinos. Desde entonces, la lengua hablada y la de signos son igual de importantes para toda la población.

Este tema resulta verdaderamente interesante si tenemos en cuenta que al igual que muchas lenguas minoritarias, la lengua de signos ha sido discriminada por gran parte de la sociedad. Esto ha supuesto una barrera comunicativa para las comunidades sordas, que se han visto excluidas en sus propias sociedades. Con la inclusión de Lesa, Katie O’Neill vuelve a tratar un tema olvidado por gran parte de la población. Además, al final de la historia se incluyen una serie de links que animan al lector a aprender más sobre este aspecto.

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Una vez comentado el argumento llega el momento de hablar del dibujo. El dibujo, como ya comentaba al principio de la reseña, sigue el mismo estilo que en La Sociedad de Los Dragones de Té y me encanta. En cierta manera recuerda a los dibujos animados, con personajes redonditos, con los ojos muy grandes y a los que dan ganas de abrazar todo el rato. Además, los colores pastel súper característicos de Katie, hacen que todo sea más adorable. En fin, que me encanta y no puedo decir nada malo.

Al final, El Festival de los Dragones de Té es una buena historia, tanto para pequeños como para mayores. Una historia con la que pasar un rato agradable, relajarte y animarte. La verdad, es que es una pena que no hayan más autores como Katie, que con historias tan sencillas dicen mucho más de lo que esperas. Menos mal que ya está en marcha el tercer número de la serie: The Tea Dragon Tapestry y Ediciones La Cúpula ha anunciado que tiene los derechos. Dentro de poco podremos leer y disfrutar de esta tercera obra, que estoy segura que nos gustará tanto como las anteriores.

the tea dragon tapestry

Mientras tanto, Katie, que no quiere que dejemos de leer cosas bonitas, ha empezado a subir los capítulos de How to Date Your Dragon, un pequeño proyecto que ha estado actualizando durante este tiempo de incertidumbre.

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Todavía no se sabe si esta historia se lanzará en físico, pero atentos a lo que ha dicho Katie en Twitter:

how-to-date-your-dragon

Ahora solo queda esperar y conformarnos con las actualizaciones de este nuevo proyecto.

El Festival de los Dragones de Té, cartoné, 144 páginas, de la maravillosa Katie O’Neill y editado por Ediciones La Cúpula y Brúfalo Lector. Precio: 22.50€

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El festival de los dragones de té

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