INTRODUCCIÓN

Lo cierto es que, a la hora de redactar esta reseña, fueron dos los motivos principales por los que escogí leer Dororon Enma-kun: El primero era que, desde su aparición en 2017, todavía no me había hecho con ninguno de los títulos publicados por Ooso-Comics, y quería ver (a niveles técnicos) cómo trabajaba la editorial, por su parte, el segundo motivo fue que, partiendo de dicha premisa, se me presentó la oportunidad perfecta de conocer a un Go Nagai fuera del ámbito Mazinguer Z, lo cual me resultó sumamente interesante.

Si bien es cierto que Go Nagai es un prolífico mangaka que cuenta en su haber con más de una treintena de obras publicadas y al que en Japón se le relaciona incluso con el Dios del manga (Osamu Tezuka) y con el Rey del manga (Shotaro Ishinomori), hasta hace apenas unos años en España únicamente era conocido por ser el creador del afamado robot mecha que invadió nuestras televisiones en verano de 1978. La publicación en 2019 de Devilman: The First por parte de Panini, incentivada esta a su vez, sin lugar a duda, por el éxito que había cosechado el año anterior la nueva adaptación animada de dicho manga aparecida en Netflix bajo el nombre de Devilman crybaby quizá fue el paso más vistoso a la hora de acercarnos la figura de Nagai como la de alguien más que el padre de Mazinguer. No obstante, los verdaderos responsables de dejarnos entrever cada vez más a Nagai como el mangaka innovador y de culto que es considerado en Japón son los editores de Ooso-Comics, quienes desde su entrada en escena apostaron única y exclusivamente por obras de dicho autor.

Gracias a Ooso, además de como padre del género Mecha (robot gigante tripulado), también hemos podido ver la faceta de Nagai como padre del género Magical Girl, y es que en Japón se considera a su obra Cutie Honey (1973) como el prototipo inicial del género que culminaría con la aparición del manga de Naoko Takeuchi Pretty Soldier Sailor Moon (1991). Ahora, con la publicación el pasado mes de diciembre de Dororon Enma-Kun, Ooso nos presenta la faceta más cómica de Nagai en una obra en la que desarrolla una de sus temáticas predilectas: el terror sobrenatural.

LA OBRA

Como puede deducirse de lo dicho, Dororon Enma-Kun es una comedia de terror sobrenatural y, como no podía ser de otra manera, para remarcar dicha temática entrarán en escena unas criaturas muy particulares del folclore japonés que a todos los lectores de manga nos resultarán familiares: ¡Sí, efectivamente, estamos hablando de los místicos, fantasmagóricos y tenebrosos yokais!

Nuestro protagonista, Enma-Kun, es un joven demonio de linaje real que resulta ser sobrino del mismísimo gobernante supremo del inframundo, el Gran Rey Enma, al que gracias a mangas (o animes) como Dragon Ball o Yu Yu Hakusho ninguno de nosotros va a tener problemas en reconocer. En plena edad del pavo y con las hormonas más que revolucionadas, Enma-Kun recibe la importante misión de viajar al mundo humano para dar caza a una serie de yokais que se están dedicando a hacerles la vida imposible a los habitantes de Japón. Junto a sus compañeros Chapeau-jii, el viejo sombrero parlante, Kapaeru, el kappa y la preciosa Yukiko-hime, el joven demonio se encargará de cumplir su misión y, todo sea dicho, de dar rienda suelta a algunos de los impulsos más lascivos que la adolescencia nos ha despertado a todos.

El humor de Go Nagai es, ¿cómo decirlo…? ¡sí, ya sé!, es un humor muy japonés, y con muy japonés quiero decir muy subidito de tono. Parémonos un momento a pensar: ¿En qué manga shonen no hay un personaje (o varios) que sean un tanto pervertidos? La respuesta es clara: en ninguno. Ya sea en mangas actuales como Kimetsu no Yaiba o Nanatsu no Taizai, en mangas de principios de siglo como Naruto o One Piece, en obras míticas de los 90 como Dragon Ball (la cual sería el mayor referente para todos nosotros) e incluso en mangas de los 80 como Kimagure Orange Road o Maisson Ikoku, la figura del personaje pervertido siempre ha estado presente y se ha convertido en un elemento indispensable para este tipo de obras juveniles. ¿Y si ahora yo os dijera que este tipo de gags humorísticos “eróticos” tan característicos del manga shonen son algo heredado de las obras de Nagai? Pues sí, no contento con ser el padre del género mecha y de establecer las bases de lo que luego serían las magical girls¸ Go Nagai también podría calificarse como el padre del humor erótico en el manga destinado para niños.

En 1968 Go Nagai fue uno de los mangakas invitados para colaborar en el que posteriormente sería el primer número de la ahora todo poderosa y magnánime Weekly Shonen Jump. Allí estrenó su primera obra de larga publicación: Harenchi Gakuen (Escuela sin vergüenza), una comedia ecchi que trajo más de un quebradero de cabeza a los padres y educadores de la época y con la que Nagai rompió algunos de los moldes establecidos de los supuesto mangas “para todos los públicos”. Dororon Enma-Kun es pues uno de los frutos que Nagai cosechó tras haber establecido las bases de la comedia erótica en el manga infantil. Entre sus páginas pues no echaremos en falta desnudos femeninos (también los habrá masculinos, pero al contrario que los de su género opuesto, nada sexualizados), comentarios subidos de tono o la elucubración de algunos de los deseos carnales de nuestro joven protagonista, eso sí, siempre desde el prisma del humor (aunque, todo sea dicho, de un humor de la década de los 70 en una sociedad como la japonesa).

OBSERVACIONES

Uno de los aspectos que más me llamó la atención de la obra fue la parte inicial de su título ya que es igual al de la obra de Osamu Tezuka Dororon (publicado entre 1967 y 1969). Por lo que nos explica una de las notas del traductor del manga de Ooso, “dororon” es la representación gráfica (es decir, la onomatopeya) del sonido que acompañaba la entrada en escena de fantasmas y ninjas en las historias tradicionales japonesas. Siendo que la obra de Tezuka es anterior (Dororon Enma-Kun fue publicado entre 1973 y 1974) y que en ambas aparecen nuestros queridos yokais, es muy posible que esa parte del título sea un guiño de Nagai al trabajo realizado por el Dios del manga.

Siguiendo en esta misma línea, también cabe mencionar las similitudes que encontramos en el dibujo de Nagai y el de Tezuka: personajes con diseños amables e infantiles, con no demasiados detalles y delineados con un contorno redondeado que los hace parecer menos agresivos de lo que quizás son (por su carácter) en realidad. Se notan pues en el trabajo de Nagai las todavía presentes influencias del cartoon americano de las que había bebido su predecesor, aunque esto no es algo de extrañar ya que fueron autores contemporáneos. No obstante, sí se aprecia con respecto a Tezuka cierta evolución en el trabajo de Nagai, pues además de servirse de la secuencia cinematográfica que el Dios del manga había adaptado a sus obras, vemos que las composiciones de página empiezan a ser menos estáticas y que las viñetas comienzan a adquirir cierto dinamismo: estas ya no son siempre cuadradas o rectangulares y empiezan a adaptar sus formas con respecto a la acción de movimiento que quieran transmitirle al lector. Con respecto a las características del dibujo que antes mencionamos, también podemos ver una pequeña evolución en Nagai, pues entre las páginas de Dororon Enma-Kun nos toparemos con planos con mayor detallismo y algunos primeros planos en los que ese dibujo redondeado comenzará, nunca mejor dicho, a desdibujarse.

Otra cosa que ha llamado muy positivamente mi atención y me ha parecido de lo más divertida es cómo Nagai rompe constantemente la cuarta pared entre los personajes del manga y los lectores; en el caso de Dororon Enma-Kun sirviéndose de algunos personajes de obras anteriores suyas no tan conocidas e incluso siendo él mismo quien nos habla a través de una divertida caricatura suya.

CONCLUSIÓN

Como conclusión, creo que por sí solo Dororon Enma-Kun es únicamente un manga entretenido, y que es el hecho de servir de puente para hacernos conocer al Go Nagai que conocen los japoneses lo que lo convierte en una obra atractiva e interesante.

Dororon Enma-Kun, serie de 2 volúmenes publicada por Ooso-Comics en 272 páginas en B/N, en una rústica con sobrecubiertas, a 10€ el tomo.

El manga fue publicado originalmente entre 1973 y 1974 en una de las revistas juveniles de la editorial Shogakukan.

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RETRO MANGA: Dororon Enma-kun

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