No soy yo muy de mangos.

Por lo que sea, las series de manga no me suelen atraer, quitando un par de excepciones (un besito pa ti, Nagabe, guapo), suelo evitar la sección de manga de casi todas las tiendas de cómics que piso por puro desinterés en casi todo lo que veo en las estanterías. Pero uno no es de piedra, y tras las fervientes recomendaciones de tres (3) amiges para leerme Sombras sobre Shimanami, pues coincidió el día que le compré un par de cosas a mi librero con que acababa de cobrar y mira, yo que sé, eran solo 6 tomitos, la edición era muy bonita y caí. Y ahora tengo tres personas a las que pasarles facturas del hospital, porque el primer tomo de Sombras sobre Shimanami me ha pasado por encima como un portaaviones.

Historia de descubrimiento personal y costumbrismo (de momento, esto sólo ha sido el primer tomo, y ya he visto a una persona volar, creo) con temática LGTB+ en una ciudad pequeñita cerca de Hiroshima, sobre un chaval que a causa de una broma desafortunada de sus compañeros de instituto, le entran ganas de matarse.

La movida es que, y un poco por esto he tardado tanto en leerme esta serie, la premisa suena totalmente a una cosa que ya he leído/visto/jugado bastantes veces. Chaval joven descubre que es gay y le da todo el fuá aceptarlo pero un grupo de gente también pertenecientes a alguna minoría similar le ayuda etc etc. Seguro que a todes os suena.

Pero es que esto es una locura de bueno.

Todo lo que hace este primer tomo transmite una delicadeza y ternura que te envuelven durante todo el tiempo que pasas leyendo, y durante un poquito después también. Ni siquiera os se decir si es por el dibujo, que es precioso, si es por los diálogos, que son delicadísimos o si es por todo junto, pero leer este mango ha sido de las lecturas más agradables que recuerdo. Nivel Tillie Walden de agradable.

 

Y la cosa es, que este tipo de historia ni siquiera resuena conmigo a un nivel personal. Quiero decir, empatizar aquí es fácil, más aún si este bombón de tebeo está tan bien, pero quicir, soy un chaval blanco cis hetero, difícilmente podría haber sufrido menos discriminación en mi vida. A les que este tema os toque más de cerca, tirad con los dientes por delante a por esto, que os vais a morir.

En plan bien eh, pero a morir.

Por cierto, no suelo pararme a hablar de las ediciones de lo que leo aquí, pero Tomodomo siempre hace un trabajo precioso con todos sus tomos de mango que he tenido en las manos, así que sorpresa, los tomos de Sombras sobre Shimanami son turbobonitos.

Ahora la cosa está en que tengo las expectativas altísimas para los cinco tomos que me quedan de esta serie, porque se me hace duro de creer que en todos los tomos va a mantener el nivel, peeero también os digo que me los voy a fumar más a gusto que nadie. Asumo que si sois unos fellow otacos, ya conoceréis esta movida y llego tardísimo a la fiesta, pero para la peñita que como yo se aleja un poco de todo esto en general: echadle un ojo a esto. Pilladle el primer tomillo a a vuestra librería local de confianza, va, que estáis tardando. Y en cuanto a qué tal están el resto de tomos, no preocuparse que volveré a escribir de esto cuando me la haya acabado. Palabrita de Miwe.

PD: No os hacéis a la idea de lo que me ha costado escribir bien “Shimanami” durante esta reseña. Abuf.

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Sombras sobre Shimanami 1

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