¿De verdad esta es la primera reseña que escribo en 2021? Chispas, tengo la sensación – y se que a muchos os pasa igual – de que el año pasado duró un suspiro, que no hice nada y estuve metida en una especie de espiral de tiempo que ha pasado por delante de mis ojos en la que me he visto superada por todos los frentes que tenía abiertos y que no eran pocos (estudios, curro, la isla en Animal Crossing, mi propia salud y estabilidad mental…). Probablemente una de las únicas, y pocas, partes buenas del año que recién enterramos es que conseguí pulverizar, acabar, destrozar (y podría seguir con más sinónimos, creedme)  mi pila de lecturas pendientes siendo War and Peas: Cómics divertidos para mentes retorcidas una de mis últimas victimas lecturiles, tebeo que os informo que ha sido leído durante la ultima semana del año exclusivamente en pijama y debajo de una mantita roja con renos en el salón de mi piso para rematar un mes que no ha sido especialmente divertido para las personas que vivimos lejos de nuestras familias o trabajamos de cara el público.

Pero… ¿qué se supone que es War and Peas? No te preocupes, aunque vivas debajo de una piedra estamos aquí para alumbrar a las almas perdidas y acrecentar todas las wish list posibles en Whakoom del mundo (aquí podéis consultar el mio). Esta serie de tiras convertidas en tebeo tendría su origen en formato digital pero posteriormente  se viralizarian en una plataforma que nos suena a todos mucho, estoy hablando de Instagram, bajo las manos de Elizabeth Pich y Jonathan Kunz, artistas y amantes del humor negro que después de coincidir mientras ambos cursaban estudios relacionados con las artes aunarían fuerzas para sacar adelante este proyecto. Sus historias incluyen una serie de tramas independientes con personajes variopintos como pueden ser la Parca o la Muerte (sí, con M mayúscula), un robot un poco repelente, un fantasma bastante loser o mi favorita, una bruja que parece que está viviendo el mejor momento de su vida.

Me da igual – y esto es algo que a mucha gente le preocupa al lanzarse al pasar por cierta sección en una librería o una tienda especializada en este tipo de arte – si no sueles leer tebeos, War and Peas es para todos. Vamos a romper ese estereotipo, los cómics no tienen edad. Basta ya, estoy cansada de los cuñados que me dan la chapa. Quizás te rías más con las bromas sobre relaciones personales y parejas (vaya, igual te sientes hasta identificado…), o igual te hace más gracia el humor negro y socarrón y  es que tampoco voy a juzgarte por eso. No te preocupes, has llegado a tu lugar feliz (y perfectamente podría ser una referencia a The Good Place). Es cierto que a mi me sonaban algunas tiras después de hacer scroll en la lupita de Instagram (tengo muchísima curiosidad de saber que os sale a vosotros, contádmelo por favor), pero ni se me pasaba por la cabeza que se tratase de tal fenómeno, y me alegro un poco, si soy sincera, de llegar sin conocer prácticamente los mecanismos (de defensa) que utiliza este tándem de macarras – también llamados  autores –  en un cóctel apto para todas las personas que cuenten con suficiente edad como para sacarse el carnet de vespino (y lo escribe alguien que no sabe ni montar en bici).

Respecto al apartado artístico cabe decir que Pich y Kunz han conseguido encontrar su esencia desde la sencillez. Cada página del tebeo encuadra cuatro viñetas, no más lo que le da un cierto airecito a lo más clásico. Se tratan, como ya he dicho, de historias independientes que poseen hilos conductores pero, y os animo a hacer la prueba, se pueden leer sin orden alguno. A partir de una paleta de colores que da unidad a todas sus viñetas, donde predominan los tonos pardos, azules y grisáceos, se nos presentan una serie de personajes de líneas sencillas, sin sombreado pero que cumplen su función, ser fácilmente reconocibles. Una vez leída una de sus tiras es muy fácil reconocer su huella, quedáis avisados y es que a partir de ahora os van a salir publicaciones similares hasta en la sopa como ha sido mi caso.

Lo admito, soy una persona bastante seria (mis compañeros lo pueden corroborar) pero eso no implica que me haya resultado (algunas partes más que otras) una lectura divertida y fácil para terminar el año, y ahí radica la gracia de este tebeo concebido para ser disfrutado con ligereza y causar esa risilla por debajo del bigote (y de la mascarilla, no olvidemos el momento en el que estamos) que tanto nos gusta y tan necesario en momentos complicados como pasar unas Navidades un poco raras.

Una tapa dura bien recia  para los amantes del humor más macarra, negro, políticamente incorrecto o como más te ofenda llamarlo de 160 páginas a todo color por 16 € de la mano de la gente bonica de RBA.

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War and Peas

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